<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164</id><updated>2011-11-20T15:19:11.849+01:00</updated><title type='text'>SCOPRIRE</title><subtitle type='html'>Descubrir lo ignorado, lo escondido. Soñar, cada sitio es un sueño que se recuerda, que moviliza sensaciones, que se vuelve vivo y cercano para siempre. En cada sitio surge una historia y es entonces cuando las palabras y las imágenes me arrastran con su seducción. Escribir y viajar son dos de mis motores básico e imprescindibles para vivir.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>30</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-3842448188657419324</id><published>2008-01-19T22:56:00.000+01:00</published><updated>2008-01-19T23:08:31.927+01:00</updated><title type='text'>Las cabezas abatidas de Goliat</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.xtec.es/sgfp/llicencies/200203/memories/prodriguez/antiguotestamento/imagenes/davidcaravaggio.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.xtec.es/sgfp/llicencies/200203/memories/prodriguez/antiguotestamento/imagenes/davidcaravaggio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Si alguna vez se me ocurriera dirigir una película, sumaría a Paul Haggis entre los directores inspiradores, porque ha logrado hacer lo que a cualquier artista serio le gustaría: sacar a la luz una obra sin aspavientos, con buenos diálogos, personajes logrados y que llega al espectador.&lt;br /&gt;El mismo director de &lt;em&gt;En el valle de Elah&lt;/em&gt; ha declarado que le gusta dar en el nervio ese que al otro lo hace sentir incómodo.&lt;br /&gt;Tal vez, ningún norteamericano, primero, y occidental a continuación pueda sentirse cómodo o, al menos, lo haga pensar en lo que ocurre en Irak durante un par de minutos.&lt;br /&gt;Las mentiras, los atropellos, el clima embrutecido de un Ejército espartano que, al tiempo que libra una batalla en beneficio de los enajenados por el petróleo y los dividendos de la reconstrucción del país invadido, se desangra psicológicamente por un cúmulo de muertes innecesarias, incluida la propia, aunque sus físicos sigan estando de pie.&lt;br /&gt;La vida pareciera discurrir de un modo fatal en las noches de la inmensa hondura geográfica de Estados Unidos. Es como una jaula con múltiples cerrojos, una sucesión de cafeterías y restaurantes grasientos, mezclados con armerías con carteles luminosos y bares de &lt;em&gt;streapers&lt;/em&gt;. Barrios desangelados en el provinciano Tennessee y bases militares que exudan fanatismo, como el que combaten lejos de casa, aunque esta sea una versión cristiana.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y pongo a Dios por testigo que su Espíritu, como también creyó el pequeño David cuando enfrentó a Goliat, sobrevuela sobre las cabezas de los que van a pelear y regresan abatidos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Quizás, quienes de verdad ganan, son los que se quedan, cómodos y sebosos, contándole al mundo crédulo que luchan por la democracia.&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Caravaggio&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-3842448188657419324?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/3842448188657419324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=3842448188657419324' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/3842448188657419324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/3842448188657419324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2008/01/las-cabezas-abatidas-de-goliat.html' title='Las cabezas abatidas de Goliat'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-152063141411790848</id><published>2007-12-29T02:45:00.000+01:00</published><updated>2007-12-29T02:54:40.846+01:00</updated><title type='text'>Benazir</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/noticias/200710/11/fotos/046D4VIZ001_1.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/noticias/200710/11/fotos/046D4VIZ001_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Es un nombre bonito, como su rostro islámico pincelado de Occidente.&lt;br /&gt;He vivido con pasión periodística el atentado y asesinato de &lt;span style="color:#000000;"&gt;Benazir Bhutto&lt;/span&gt;. Han sido veinte minutos en los que reanduve las andanzas de niñez, cuando las excursiones por las páginas coloridas de los atlas y las enciclopedias me llevaban a países tan recónditos como Pakistán.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al oír la palabra Rawalpindi, o Pindi, el más grande cuartel militar británico en la colonia, me vino a la memoria &lt;em&gt;El cuarteto del Raj&lt;/em&gt;, la magnífica tetralogía de Paul Scott.&lt;br /&gt;Rawalpindi también fue el escenario donde la dictadura militar colgó a Alí Bhutto, padre de Benazir, en 1979.&lt;br /&gt;Son las dos de la madrugada y me meto en la cama.&lt;br /&gt;Silencio.&lt;br /&gt;De repente, una voz suave y cálida me pregunta:&lt;br /&gt;-¿Era preciosa, verdad?&lt;br /&gt;Sé a quien se refiere.&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-Está asociada a mis primeros recuerdos. Me entristece mucho su muerte.&lt;br /&gt;-Ella sabía que hacer política en Pakistán implica empeñar la propia vida, es como ir a la guerra. Estoy seguro de que la guiaba una pulsión muy fuerte, imposible de comprender, y un compromiso sanguíneo, con su padre y con su gente.&lt;br /&gt;-Es un país demasiado complejo. ¿Cómo gobernar tantas etnias distintas, diferentes confesiones, presiones del terrorismo, de los militares, de los talibanes, las luchas con los vecinos, las demandas de Estados Unidos y de Arabia Saudí?&lt;br /&gt;-Creo que allí, los partidos políticos, no debaten ideas, se debaten a tiros por espacios de poder.&lt;br /&gt;Nuevo silencio noctámbulo, como cuando pasa un ángel.&lt;br /&gt;Pienso que es muy probable que no se haya dado cuenta de que moría, seguro que el disparo, o las esquirlas, o la onda expansiva de la bomba (¿alguna vez se sabrá?) no le dieron tiempo de abrir los ojos después de aquel último parpadeo.&lt;br /&gt;Veo con nitidez sus ojos negros, su elegancia de &lt;em&gt;shalwar kameez&lt;/em&gt;, sus discretas joyas, su rostro sutilmente maquillado, el movimiento sereno de sus manos y el acento de Oxford…&lt;br /&gt;-¿Tenía hijos?&lt;br /&gt;Primero digo no saberlo. La memoria es engañosa.&lt;br /&gt;-Sí, creo que vivían en Dubai.&lt;br /&gt;Silencio en medio de la noche madrileña. En Pakistán no deja de sonar un teléfono que transmite condolencias a un viudo.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-152063141411790848?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/152063141411790848/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=152063141411790848' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/152063141411790848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/152063141411790848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/12/benazir.html' title='Benazir'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-8230873838025076222</id><published>2007-07-25T22:37:00.000+02:00</published><updated>2007-08-28T22:37:43.328+02:00</updated><title type='text'>Borrasca</title><content type='html'>&lt;a href="http://blog.mentalpropell.com/2007_February/snowball.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://blog.mentalpropell.com/2007_February/snowball.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Estoy a horas de abandonar Copenhague, a horas de despedirme de la placidez. Llega la noche me subo al ático, desde donde te escribo; se trata de una especie de palomar con ventanuco oval de vidrios astillados. Estoy rodeado de cajas, cajitas y cajones, un par de sillas apiladas, dos marcos viejos, de esos que se usaban a principios del siglo XX para circunscribir el rostro adusto de un tío muerto a mediados del XIX. Nuestras abuelas, entonces jóvenes, heredaban el marco de su madre o suegra y con el regalo venía el tío, en su óleo se sobre entiende, y allí quedaba entre la vitrina y la lámpara de pie el más afortunado, o en la habitación de huéspedes el menos privilegiado. Al llegar una visita con estadía nocturna solía querer conocer la identidad del desteñido rostro con el que debía compartir nada menos que una noche, desnudarse frente a él, observador estoico. Si la abuela aún vivía, relataba con cierta certeza de fechas y aportando otros datos inventados, la historia del señor del cuadro. Si la abuela había muerto, el huésped recibía de los anfitriones un breve encogimiento de hombros y como respuesta un &lt;em&gt;siempre estuvo ahí&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Este altillo, como la mayoría de su clase, tiene esa extraña mezcla de recuerdos familiares, de infancia, sonidos y olores de historias macabras, espíritus en pena y algún que otro roedor a salvo de los obesos y viejos felinos que optan por las cálidas cocinas, faltos de interés ya por peregrinar a las solitarias estepas frías de las alturas.&lt;br /&gt;Pienso en París, aunque no me obsesiona. El tiempo transcurre y la vida me deposita en la ribera del Sena. Una historia nueva está por comenzar. Otra etapa. El fascinante recomenzar y tejer tramas. Es mi sueño de escritor: una novela se acaba y empieza a gestarse la siguiente, pero en el fondo todas ellas van unidas por un mismo eje que es el protagonista oculto, el creador de fantasías.&lt;br /&gt;En un abrir y cerrar de ojos todo cambiará: los nombres de las calles; las estaciones de trenes; los sonidos de la ciudad; el murmullo de la gente; los estilos de risas; el eterno cielo gris de Copenhague vestirá con los ropajes del ciclotímico de París; las insoportables palomas de la Rådhusplatsen cambiarán en la Place Saint-Michel; las marcas de los productos en los supermercados; los precios; la cosmovisión política; las noticias; y hasta la música a pesar de la globalización...&lt;br /&gt;El techo de la estación de Bernstorffsvej reluce bajo el manto de nieve. Al viento se lo oye bramar enfurecido, maltratando a las ramas de los árboles. En el horizonte, por sobre las casas vuela una cortina blanquecina que desdibuja los contornos; y el sonido del tren, suave en las noches de verano, se ha perdido por la cólera del viento. Los frágiles copos de cristal se ven como los insectos arremolinados bajo la luz de las farolas. Y en las ventanas de todas las casas hay un pabilo encendido, sereno en su andar lento hacia la muerte.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-8230873838025076222?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/8230873838025076222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=8230873838025076222' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/8230873838025076222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/8230873838025076222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/07/borrasca.html' title='Borrasca'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-595851849013654870</id><published>2007-06-29T19:48:00.000+02:00</published><updated>2007-07-03T12:45:33.498+02:00</updated><title type='text'>Una noche en Portofino</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.interarteonline.com/Jufesu/Altas/monje%20color%20copia.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.interarteonline.com/Jufesu/Altas/monje%20color%20copia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;Diez años antes. Eran casi las cinco de la madrugada&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Fue una noche embrujada, cargada de juegos eróticos. Se había dormido boca abajo, con una pierna sobre las mías y la otra colgando de la cama. Yo estaba con una mano bajo mi cabeza y la otra bajo la cabeza de Rafaela, despierto, mirando el balanceo rítmico del ventilador de techo con sus paletas descalibradas. Por las ventanas abiertas y entre la danza candorosa de las cortinas entraba una brisa impregnada de olor marino. Un aroma que había viajado por encima del Mediterráneo, desde las arenas de Africa, desde las tiendas beduinas, pasando por el Orán de Camus, pero sin peste, embarcada en pesqueros italianos. No había bullicio, tan sólo un tenue sonido de olas, cayendo una encima de la otra a los pies de Portofino.&lt;br /&gt;Retiré la pierna de Rafaela con suavidad para no despertarla y traté de liberar mi brazo aprisionado por el peso de su cabeza. No quería despertarla.&lt;br /&gt;Abrí los postigos de madera y me apoyé con los antebrazos sobre el marco carcomido por la lluvia y el sol. El aire fresco inundó mis pulmones.&lt;br /&gt;Su mano me tocó el hombro y me sobresalté. Apoyó su pecho en mi espalda, me rodeó por la cintura y nos tendimos en el suelo.&lt;br /&gt;No he regresado a Portofino, tampoco he vuelto a ver a Rafaela, pero aquella noche me bastó para viajar por el deseo.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;Diez años después en una celda del Monasterio de San Jorge&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Cinco de la madrugada. Primera oración.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-595851849013654870?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/595851849013654870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=595851849013654870' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/595851849013654870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/595851849013654870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/06/una-noche-en-portofino.html' title='Una noche en Portofino'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-507709541998789665</id><published>2007-06-18T18:14:00.000+02:00</published><updated>2007-06-18T18:32:34.347+02:00</updated><title type='text'>Scriptoris</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.socbiblicademexico.com.mx/Imagenes/Fotos/Escritores.gif"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.socbiblicademexico.com.mx/Imagenes/Fotos/Escritores.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;La casualidad ha querido que tres magníficos &lt;/em&gt;scriptoris&lt;em&gt; coincidieran, en un lapso breve de tiempo, en las presentaciones de sus respectivas creaciones. Yo he querido reflejarlo aquí e invitarlos a que se adentren en sus mundos, tan diferentes pero los tres unidos por las mismas pasiones: la curiosidad y la creación.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La bofetada&lt;/em&gt;, por Carmen Garrido Ortiz&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;“La gota de sangre era blanca como la leche. De eso estoy segura.&lt;br /&gt;“Cayó en un trapo granate, me lo han dicho muchas veces. Sangre de mi hijo sobre fondo granate…”.&lt;br /&gt;Carmen plasma, con hondura y exquisita fineza, escenas en tiempos duros, cuando la sangre fluía, el dolor dominaba las almas y los silencios eran lacerantes y sombríos. Se escuchan los disparos de las armas de fuego en los albores de la Guerra Civil y la contienda da pie a que las antiguas rencillas se diriman en las tapias de los cementerios.&lt;br /&gt;Ocho páginas en las que transcurren varias vidas, contadas de una manera original y con un cierre que no deja ninguna rendija a las dudas. Como tampoco le quedan dudas al lector de que han habido susurros de Federico García Lorca en la oreja de la autora, o de que las fisonomías de Julio Romero de Torres se dejan ver en diferentes renglones.&lt;br /&gt;Carmen Garrido, ganadora del certamen de relatos Fuentetaja 2007, antología editada bajo el título de &lt;em&gt;El cuento, por favor&lt;/em&gt;, nació en Córdoba, Andalucía, es periodista y escritora y suele vagabundear por: &lt;a href="http://www.ladamadeverde.blogspot.com/"&gt;http://www.ladamadeverde.blogspot.com/&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Todavía tú&lt;/em&gt;, por María Tena&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Día 8 de mayo de 2007, el auditorio del Instituto Cervantes de Madrid, aupada por dos ministras del Gobierno en la primera fila, escritores, periodistas, amigos y el editor Jorge Herralde, María Tena presentó &lt;em&gt;Todavía tú&lt;/em&gt;, su última novela, bajo el sello de Anagrama.&lt;br /&gt;Maria describe, con soltura y sin pizca de barroquismo innecesario, una historia en la que la memoria juega un papel fundamental. Donde los prejuicios de antigua data se enquistan y se convierten en costra. Donde el éxito “envidiable” puede ser el motor que empuje a la soledad y al hartazgo de una vida rutinaria. Donde el pasado se hace eternamente presente aunque las caras hayan cambiado.&lt;br /&gt;El final es sorpresivo y sin aspavientos, surge como una pieza perfectamente engarzada, sutil al mismo tiempo que potente.&lt;br /&gt;María Tena nació en Madrid, adoptada por el Río de la Plata y por Dublín. Su anterior novela con Anagrama es &lt;em&gt;Tenemos que vernos&lt;/em&gt;. Algunas constelaciones de su universo las pueden hallar en: &lt;a href="http://www.mariatena.blogspot.com/"&gt;http://www.mariatena.blogspot.com/&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Llueve sobre Gaza&lt;/em&gt;, por Hernán Zin&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Deben hacer ya unos cuatro años cuando conversé por primera vez con Hernán Zin, bajo los frescos pintados por Sorolla, en el Salón de Cristal de la Embajada de Argentina en el madrileño barrio de Chamberí. Entonces descubrí a una persona fascinante, alguien que había optado por abandonar un periódico porteño mientras esperaba pacientemente poder entrevistar a la Madre Teresa de Calcuta. Y Calcuta cambió su vida. Su colmillo periodístico se afiló hasta el punto de llevar 13 años recorriendo el mundo difícil, las zonas peligrosas, relatando las experiencias de las gentes.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Llueve sobre Gaza&lt;/em&gt; es su última experiencia, es el producto de dos meses en territorios palestinos. Como Jean Genet en su momento, Hernán nos transmite el dolor, la violencia, la generosidad y la lucha por una tierra que, tanto para los unos como para los otros, es un imperativo de carácter divino.&lt;br /&gt;Con la mochila al hombro y con la curiosidad de un Ryszard Kapuściński, a Hernán Zin lo pueden encontrar en: &lt;a href="http://blogs.20minutos.es/enguerra"&gt;http://blogs.20minutos.es/enguerra&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-507709541998789665?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/507709541998789665/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=507709541998789665' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/507709541998789665'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/507709541998789665'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/06/scriptoris.html' title='Scriptoris'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-2918269056732159898</id><published>2007-05-29T21:20:00.000+02:00</published><updated>2007-05-29T21:24:13.786+02:00</updated><title type='text'>Cartas de Tamara a Vladimir</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.prensalibre.com/pl/domingo/archivo/revistad/2006/mayo06/280506/images/16.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.prensalibre.com/pl/domingo/archivo/revistad/2006/mayo06/280506/images/16.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuenta Vladimir Nabokov en &lt;em&gt;Habla, memoria&lt;/em&gt;: “Mi familia y yo zarpamos rumbo a Constantinopla y El Pireo en un pequeño y espantoso barco griego, el &lt;em&gt;Nadezhna&lt;/em&gt;, cargado de frutos secos. La idea de que me iba de Rusia quedó absolutamente eclipsada por la dolorosa idea de que, con rojos o sin ellos, las cartas de Tamara seguirían llegando, milagrosa e inútilmente, al sur de Crimea, en donde buscarían un fugitivo receptor…”.&lt;br /&gt;¿Cuántas cartas más le escribió Tamara a Vladimir? ¿Qué habrá sido de ella? ¿Qué habrá hecho con esas cartas quién las haya encontrado?&lt;br /&gt;Me gusta pensar que fue un soldado bolchevique, con la suficiente sensiblería como para no tirarlas al fuego y que tuvo el caballeroso decoro de no leerlas delante de los demás revolucionarios a los que les tocó custodiar la bahía de Sabastopol.&lt;br /&gt;¿Habrá tenido descendencia ese soldado?&lt;br /&gt;Me gusta pensar que sí, que su estirpe ha continuado hasta hoy, que hay nietos y bisnietos de él que viven en alguna ciudad rusa. Que son artistas o simples rusos anónimos. O, tal vez, forman parte de esa casta que regenta burdeles y casinos en la avenida Novy Arbat. Poseedores de fortuna hecha al cobijo de la desintegración soviética, miembros de la clase adinerada que surgió del capitalismo crecido anárquicamente gracias a las brisas etílicas que llegaron de Ekaterimburgo al Kremlin en tiempos de Boris Yeltsin, quien hoy, porque ha muerto, ya es un gran estadista y demócrata.&lt;br /&gt;Me gusta pensar que algún descendiente del lector de las cartas de Tamara conoció a Anna Politkovskaya. ¿Qué tal si fue su vecino, o su ayudante, o un profesor de la periodista asesinada? Y no quisiera que hubiera estado en un submarino jamás reflotado del mar de Barents o que hubiese viajado a Londres en un avión infectado con polonio.&lt;br /&gt;Hoy, Rusia, esa gigantesca cosmovisión que se extiende desde el Báltico hasta el Japón, ha recuperado su poder y lo utiliza como se hacía en el siglo XIX, con los instrumentos de la &lt;em&gt;realpolitik&lt;/em&gt; de von Bismarck y de von Metternicht. O como lo hace Estados Unidos en la actualidad. La fuerza arrolladora del Ejército Rojo ha sido reemplazada por un grifo, un grifo energético que mantiene en vilo a más de media Europa y que congela a las repúblicas bálticas a cambio de una estatua soviética.&lt;br /&gt;Es la revancha por 1989. Una actitud perjudicial para la imagen del país y para crear confianza entre los europeos. Por momentos, me parece estar viendo que un elefante se ha metido en la cacharrería.&lt;br /&gt;¿Y si ese descendiente es asesor presidencial o candidato en las elecciones de 2008? No lo sé… jamás lo sabré…Aún pienso, porque me gustaría que así hubiera ocurrido, que quizás me tocó ir sentado junto a un descendiente del fugitivo receptor o de Tamara cuando me monté al vagón de metro al que me subí en Komsomolskaya plochna.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-2918269056732159898?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/2918269056732159898/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=2918269056732159898' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/2918269056732159898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/2918269056732159898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/05/cartas-de-tamara-vladimir.html' title='Cartas de Tamara a Vladimir'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-5583991332356714434</id><published>2007-05-08T14:39:00.000+02:00</published><updated>2007-05-08T14:48:46.325+02:00</updated><title type='text'>Môme grande piaf</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.brandejsova.cz/downloads/img/causa-v-2-edith-piaf-portret.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.brandejsova.cz/downloads/img/causa-v-2-edith-piaf-portret.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Olivier Dahan, el director de &lt;em&gt;La vie en rose&lt;/em&gt;, ha declarado que la película sobre la vida de Edith Piaf la grabó, mayormente, en Praga. Eso da igual, para mi los escenarios eran bajo el cielo de esa ciudad de finales de la I Guerra Mundial, de entre Guerras, de las estrellas del Olympia... La ciudad, la suya, a la que le cantó, a la que sufrió y la que la elevó a la gloria.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cassante&lt;/em&gt;, quebradiza, un impulso vital que nace y se desarrolla en la adversidad casi ininterrumpida durante sus cuarenta y ocho años de existencia dolorosa. Un gorjeo de arrabal, cercano al tango porteño, surgía como lava de un volcán a través de sus labios. Un cuerpo contrahecho, distante de la sensualidad regia de una Marlène Dietrich. Una risa que salía como a empellones; el carácter de quien ha necesitado sacar las garras desde la cuna para evitar perecer.&lt;br /&gt;Edith Piaf la mujer y Edith Piaf la cantante eran la misma. Una verdadera fusión que nunca transitó por la farsa, la impostura. Irascible, apasionada, difícil, barriobajera, dulce, frágil, temerosa, arrojada… Una vida color de rosa que fue más bien un hálito en medio de una tragedia persistente.&lt;br /&gt;La vida de quien es tan grande como para crecer en un prostíbulo normando y llegar a interpretar en la Comédie-Française.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un môme de la cloche. Une artiste.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-5583991332356714434?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.youtube.com/watch?v=CzJjbHAlMVI' title='Môme grande piaf'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/5583991332356714434/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=5583991332356714434' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/5583991332356714434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/5583991332356714434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/05/mme-grande-piaf.html' title='Môme grande piaf'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-4448914668461516871</id><published>2007-04-18T14:34:00.000+02:00</published><updated>2007-04-21T19:24:04.484+02:00</updated><title type='text'>Infierno de fuego y sangre</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.amnesty.org/ailib/intcam/rwanda/pics/machete.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.amnesty.org/ailib/intcam/rwanda/pics/machete.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.amnesty.org/ailib/intcam/rwanda/pics/machete.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Corre, corre Marie, corre que la muerte disfrazada de machete te persigue. Adéntrate en la inmensidad africana y sálvate. Ruanda grita de dolor.&lt;br /&gt;Tus pies, enfundados en sandalias, se mueven con la velocidad que da el pánico y por el instinto de supervivencia. El camino es de piedra y barro y el aire apesta a la sangre de tus parientes masacrados.&lt;br /&gt;1994. Los perros se han convertido en un problema que hay que resolver, lo mejor es dispararles. Rodean el campo de refugiados de la École Technique de Kigali atraídos por los cadáveres tutsis.&lt;br /&gt;La noche se echa encima. El ruido de las hojas afiladas traspasando pieles y cartílagos y las balas rematando en las nucas. Nada de esto parece llegar a los oídos blancos que sólo oyen los rugidos de los camiones del ejército francés cuando llegan en su rescate.&lt;br /&gt;Del otro lado de las alambradas ensordecen los bramidos de los desaforados hutus sedientos, a la espera de saciarse. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y, en un acto colmado de generosidad, la Organización de Naciones Unidas y las potencias occidentales desaparecen del lugar. ¿Por qué, Secretario General? ¿Qué ocurrió, Presidente Mitterrand?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los blancos ya se han ido y la sangre de los abandonados, de los traicionados por la hipocresía europea, riega el terreno del antiguo refugio.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Disparando a los perros&lt;/em&gt;, una película de Michael Caton-Jones, dura y acerca de un hecho vergonzante. La cara más horrorosa de la moral occidental que pone los pies en polvorosa cuando surgen problemas y luego intenta redimirse a través del euro o del dólar.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-4448914668461516871?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/4448914668461516871/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=4448914668461516871' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/4448914668461516871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/4448914668461516871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/04/infierno-de-fuego-y-sangre.html' title='Infierno de fuego y sangre'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-407997503287534028</id><published>2007-04-01T13:29:00.000+02:00</published><updated>2007-04-01T14:20:16.376+02:00</updated><title type='text'>Europa</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.mundofree.com/cine_escandinavo/Europa_Lars_von_Trier.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.mundofree.com/cine_escandinavo/Europa_Lars_von_Trier.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.mundofree.com/cine_escandinavo/Europa_Lars_von_Trier.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No faltan quienes abogan por la democracia boba, aquella que carece de líderes capaces de hacer Historia. Al finalizar los gobiernos de François Mitterrand en Francia y de Helmut Kohl en Alemania y acabado el decenio de Jacques Delors al frente de la Comisión Europea, el continente se ha perdido en discusiones poco fructíferas y conducentes no se sabe muy bien adónde. Ha aumentado la familia, eso sí, pero sin resolver asuntos pendientes y sin diseñar líneas concretas de crecimiento socio-económico-político. La política ha sido la del estancamiento.&lt;br /&gt;A veces da la impresión de que Europa abandona la posibilidad de jugar un papel relevante en la escena internacional y se encolumna tras las decisiones norteamericanas, creyendo que es así como se salvan los valores occidentales, descartando el papel fundamental del continente como cuna de esos valores.&lt;br /&gt;Europa, sus miembros, no se ponen de acuerdo. No han sido capaces en esta última década de encausar el proyecto de Monnet, De Gásperi, Schuman, Spaak y Adenauer. La gran sorpresa (espero que no sea sólo un estallido pasajero) la está dando Angela Merkel. Después de todo no podía ser de otra manera, la fuerza proviene de Alemania y de Francia, en ellas está el impulso vital europeo. Checos y polacos critican la Declaración de Berlín, escuálida, es verdad, pero mucho mejor que quedarse cacareando inútilmente como gallinas o dedicarse a las cazas de brujas como los gemelos Kaczynski. La señora Merkel, la misma que llegó a la Cancillería germana con fórceps, pareciera ser la que tiene las ideas más claras, la que se ha dado cuenta de que la herida provocada por los franceses y holandeses en 2005 ya tiene que cicatrizar porque la Unión Europea es el enmarcado político en el que han decidido vivir las 27 naciones que la componen y otras que desean ingresar.&lt;br /&gt;La tarea de Merkel, o la que ella ha emprendido y que deberán secundarla muchos más, no es fácil y debe conllevar un proceso de largos debates y, a ser posible, sin las clásicas e innecesarias ampulosidades de corte bruselense.&lt;br /&gt;Europa tiene que pasar a la acción y resolver, resolverse, porque más que un continente viejo parece una adolescente definiendo su personalidad.&lt;br /&gt;Su modelo social ha comenzado a resquebrajarse desde el inicio del milenio, cuando buena parte de Europa ha preferido acercarse a los lineamientos americanos, y con resultados inmediatos: ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres o estancados. Dicen que el Estado de Bienestar, eje y motor, es insostenible, sólo Escandinavia continúa aferrada a un sistema que le reporta igualdad social y riqueza económica a la vez.&lt;br /&gt;La inmigración es una bomba que ya ha estallado en los arrabales de las grandes capitales y tampoco se toman cartas en el asunto. Europa eleva las vallas de seguridad (de tres a seis metros de alto) en Ceuta y Melilla, la frontera de la Unión en el mismísimo continente africano; intenta alcanzar acuerdos con países expulsores de gente como Mauritania y Senegal. Pero el archipiélago canario, el estrecho de Gibraltar o el sur de Italia son un colador. Europa no mueve un dedo por Africa, no me refiero al envío de monjitas de la caridad, sino mediante proyectos concretos de crecimiento en los propios centros de expulsión humana. China está ganando terreno en las tierras al sur de la opulencia.&lt;br /&gt;Y Turquía es el gran vodevil de Bruselas. La mayoría de los candidatos a las jefaturas de los Gobiernos se definen acerca del ingreso o no de Ankara en términos electorales, midiendo la animadversión que los turcos generan en sus respectivos votantes. Ségolène Royal ha dicho que hará lo que deseen los franceses, de esto deduzco que los llamará por teléfono a uno por uno. La dimensión político-estratégica, económica y hasta religiosa de Turquía en la UE se discute menos, de hecho es difícil oír alguna voz que diga que la entrada de los otomanos conlleva un agregado importante: que la segundo país más poblado de Europa, después de Alemania, está conformada en su gran mayoría por musulmanes y que Ankara, junto con Berlín, París, Roma y Londres pasaría a formar parte del quinteto de los grandes, seguidos por Madrid y Varsovia.&lt;br /&gt;Quizás peco de ilusionado, pero tal como está la situación familiar no me queda más que confiar en Merkel y a la espera de que los resultados de las elecciones francesas empujen hacia delante.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Jean-Marc Barr en &lt;/em&gt;Europa,&lt;em&gt; de Lars von Trier&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-407997503287534028?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/407997503287534028/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=407997503287534028' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/407997503287534028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/407997503287534028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/04/europa.html' title='Europa'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-1549149913440456857</id><published>2007-03-15T23:18:00.000+01:00</published><updated>2007-03-15T23:27:53.974+01:00</updated><title type='text'>Venus</title><content type='html'>&lt;a href="http://elvuelodelfenix.blogspirit.com/images/medium_dibujo100.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://elvuelodelfenix.blogspirit.com/images/medium_dibujo100.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Peter O’Toole, Vanessa Redgrave, Hanif Kureishi, Roger Mitchell, Richard Griffiths y la iniciática Jodie Whittaker. Una hora y media de gran interpretación del legendario Lawrence de Arabia, mucho humor inglés, pizcas de pasión y soledades a flor de piel.&lt;br /&gt;Londres actual: una adolescente de provincias recién llegada a la gran ciudad y un actor viejo y fracasado. Entre ambos surge una magnífica atracción que los llevará por diferentes escenarios de la vida cotidiana.&lt;br /&gt;El enorno: un edificio arrinconado sobre las vías de un tren suburbial, en los aledaños de esos barrios vomitivos que tienen todas las megalópolis. Un pub &lt;em&gt;typical british&lt;/em&gt; haciendo esquina donde se encuentran tres ancianos para beber, hablar y esperar a la muerte sin perder jamás la fina ironía inglesa.&lt;br /&gt;Maurice (Peter O’Toole) revive, al final de su vida, con la presencia de una jovencita que viste minifaldas y que, de vez en cuando, le permite que le huela el cuello. Más una delicadeza: tres besos en el hombro. Pero él, viejo amante con más mañas que posibilidades, intenta cruzar la frontera. El deseo de un anciano que, ante todo y hasta el último segundo, es un hombre.&lt;br /&gt;Temas: la soledad, la amistad, el sexo, las disputas, los errores, los celos, Londres, el teatro, el mar, la calma.&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;THE END&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-1549149913440456857?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/1549149913440456857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=1549149913440456857' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/1549149913440456857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/1549149913440456857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/03/venus.html' title='Venus'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-7186944250410118052</id><published>2007-02-27T21:05:00.000+01:00</published><updated>2007-03-01T16:32:11.199+01:00</updated><title type='text'>Abrazo</title><content type='html'>&lt;a href="http://wahooart.com/A55A04/w.nsf/OPRA/BRUE-6E3TE8/$File/G.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://wahooart.com/A55A04/w.nsf/OPRA/BRUE-6E3TE8/$File/G.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;A Grace&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=D71DSPy8-mQ"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Me la llevaré pronto&lt;/em&gt;. Me susurró la Muerte al oído, henchida de satisfacción.&lt;br /&gt;Entonces apreté aún más tu cuerpo contra el mío, sabiendo que estábamos de despedida.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Prometeme que nos volveremos a ver&lt;/em&gt;. Me dijiste.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Te lo prometo&lt;/em&gt;. Te mentí.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Me la llevaré pronto&lt;/em&gt;. Volvió a intervenir la Muerte.&lt;br /&gt;Otro abrazo, un beso y me salí a la calle. A través de los cristales de la ventana vi tus ojos tristes y tu cabeza calva.&lt;br /&gt;Me eché a andar y bajé hasta la estación de autobuses. Al llegar abajo giré la cabeza atrás para observar la cuesta en medio de la noche, tan diferente a la que había descubierto años antes, una mañana clara y limpia de verano, preludio de renacimiento. Sin darte cuenta le devolviste, a alguien que ambos queremos, el sabor dulce de un caramelo entre tanto trago amargo.&lt;br /&gt;Ando la noche y recuerdo momentos, historias, tu carcajada sonora, tus bromas, tus decenas de amantes, tus locuras…&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Vida y Muerte&lt;/em&gt;, de Gustav Klimt&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-7186944250410118052?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/7186944250410118052/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=7186944250410118052' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/7186944250410118052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/7186944250410118052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/02/plus-grandir.html' title='Abrazo'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-8023250485728610562</id><published>2007-02-14T14:17:00.000+01:00</published><updated>2007-02-14T15:01:03.322+01:00</updated><title type='text'>La última tentación</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.lacoctelera.com/myfiles/nocturna/HandsdeSergioMoisesSosa.JPG"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/nocturna/HandsdeSergioMoisesSosa.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurrió el año pasado, el día que yo cumplía 60 años.&lt;br /&gt;El timbre del telefonillo.&lt;br /&gt;-Diga –dije.&lt;br /&gt;-Soy María –dijo.&lt;br /&gt;El cerrojo del portal se abrió sonoro y me la imaginé empujándolo con sus manitas diminutas.&lt;br /&gt;Un segundo, dos, tres, cuatro…&lt;br /&gt;Su cara era redonda, tenía los pómulos rosados y los ojos se le achinaban cuando reía. Solía llevar puestos vaqueros ceñidos al cuerpo que le marcaban el maravilloso trasero redondo y firme sobre el que apoyaba mis manos y rozaba mi sexo.&lt;br /&gt;Niña joven… Adolescente.&lt;br /&gt;Dieciocho segundos, diecinueve, veinte, veintiuno…&lt;br /&gt;Oía el ruido del ascensor remontando hasta el séptimo piso.&lt;br /&gt;La noche era fría y llovía. Yo bebía vino y fumaba. Aquel día había dispuesto sobre la mesa dos copas grandes para tinto, algunos canapés que había comprado en la tienda, una cajetilla de tabaco y algunos condones. Iba a celebrar con los mejores placeres de la vida.&lt;br /&gt;La tele de plasma estaba encendida sin sonido, con escenas de pornografía dulce, grabadas por mí en mi habitación.&lt;br /&gt;Cuarenta y dos segundos, cuarenta y tres, cuarenta y cuatro, cuarenta y cinco…&lt;br /&gt;Ella viajaba desde no sé qué barriada al sur de la ciudad hasta mi casa. Sé que era pobre y eso me dolía. Debió ser la razón por la que le daba algo más de dinero cada mañana cuando, con mi coche, la acercaba hasta la estación del metro.&lt;br /&gt;Cincuenta y ocho segundos, cincuenta y nueve, un minuto…&lt;br /&gt;Se abrió la puerta del ascensor en mi planta.&lt;br /&gt;Me gustaban (gustan) jóvenes, por su ternura y docilidad.&lt;br /&gt;El timbre de la puerta.&lt;br /&gt;Abrí. Sus ojos negros estaban encendidos. La acompañaban dos policías.&lt;br /&gt;El reloj empezó a aturdirme, los pies y las manos a helárseme.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Hands&lt;/em&gt;, de Sergio Moisés Sosa&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-8023250485728610562?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/8023250485728610562/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=8023250485728610562' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/8023250485728610562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/8023250485728610562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/02/la-ltima-tentacin.html' title='La última tentación'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-117017462703341798</id><published>2007-01-30T17:24:00.000+01:00</published><updated>2007-02-05T12:36:34.436+01:00</updated><title type='text'>Con henna roja</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.ilpaesedeibambinichesorridono.it/images/religioni/islamismo/1604402.gif"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.ilpaesedeibambinichesorridono.it/images/religioni/islamismo/1604402.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Amira tenía 16 años, dos menos que su prima Hanaa.&lt;br /&gt;Ambas se habían refugiado en una habitación encalada de azul. A través de las ventanas con mosquiteros oían el movimiento lento de la ciudad de Argel, abrasada en medio de la tarde de estío.&lt;br /&gt;Hanaa, tendida boca abajo sobre la cama, con la espalda desnuda y la cabeza descubierta, leía en voz alta &lt;em&gt;L’étranger&lt;/em&gt; en versión original. Amira, acostada a su lado, observaba cómo se deslizaban sobra cada renglón los enormes ojos negros de su prima. Amira vestía el &lt;em&gt;chador&lt;/em&gt; y, menos su rostro y sus manos, todo lo demás quedaba al vuelo de la imaginación.&lt;br /&gt;-“Los árabes avanzaban lentamente y estaban ya mucho más próximos” –leyó Hanaa.&lt;br /&gt;Amira rozó la cintura de su prima con el dorso de una mano…&lt;br /&gt;-“Raymond dijo: Si hay gresca, tú, Masson, tomas al segundo…”.&lt;br /&gt;Amira se incorporó y cogió un pincel con &lt;em&gt;henna&lt;/em&gt; negra.&lt;br /&gt;-“Yo me encargo de mi individuo. Tú, Merssault, si llega otro es para ti…”.&lt;br /&gt;-Tengo una idea –interrumpió Amira-. Iré dibujando en tu espalda las frases de Camus.&lt;br /&gt;Hanaa sonrió y Amira, replegando su mano en un puño para sostener el pincel, pintó un sol en la nuca de su prima.&lt;br /&gt;-“Raymond fue directamente hacia el individuo…”.&lt;br /&gt;Amira llenó de flores grandes y pequeñas la columna vertebral de Hanaa…&lt;br /&gt;-“Raymond golpeó entonces por primera vez y llamó en seguida a Masson…”.&lt;br /&gt;Amira bosquejó dos pechos de mujer siguiendo los contornos de los omóplatos…&lt;br /&gt;-“Masson fue hacia aquel que se le había designado y golpeó dos veces con todas sus fuerzas…”.&lt;br /&gt;Dos brazos de pintura empezaron a tener forma y a estirarse hasta que acabaron con los dedos de las manos abiertos, semi ocultos debajo de la falda… Brazos de tinta sobre la piel mora de una adolescente.&lt;br /&gt;-“…y el otro tenía el rostro ensangrentado. Raymond se volvió hacia mí…”.&lt;br /&gt;Amira le hizo cosquillas en un costado del torso con la punta del pincel, Hanaa la miró de reojo y volvió a sonreír.&lt;br /&gt;-“Le grité: ¡Cuidado! ¡Tiene cuchillo!Amira mojó el pincel en &lt;em&gt;henna&lt;/em&gt; roja y, después de pintar los pezones de los pechos que había dibujado antes, inició en el cóccix el primer trazo de escritura árabe que acabó en &lt;em&gt;&lt;strong&gt;te deseo&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-117017462703341798?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/117017462703341798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=117017462703341798' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/117017462703341798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/117017462703341798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/01/con-henna-roja_30.html' title='Con henna roja'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-116912092524208094</id><published>2007-01-18T12:43:00.000+01:00</published><updated>2007-01-18T23:31:31.536+01:00</updated><title type='text'>El año de la adolescencia tardía</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.wao975.com/wao/articulos/articulos/imagenes/3chiflados.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.wao975.com/wao/articulos/articulos/imagenes/3chiflados.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un año libre, un poco frenético, enloquecido, confuso, de sueños de lunes al sol en la plaza de Olavide: cuatro de la tarde, ginebra, hielo, tónica y un gajo de limón. Largas charlas acerca de la vida, de la nuestra, de las ajenas y de la Vida. Los tres hicieron muchas de esas cosas que se hacen a los quince años, sólo les faltó compararse el tamaño de las pollas encerrados en una habitación, pero no lo hicieron, quizás, porque tampoco lo habían hecho cuando realmente fueron adolescentes.&lt;br /&gt;Tomates bien rojos cortados en rebanadas, pimientos verdes y colorados, media cebolla, unos spaghetti y las infaltables botellas de Rioja que precedían a las más siberianas y escocesas que guardaban para el postre. Un, dos, tres y a cenar. Todo en un abrir y cerrar de ojos, en el transcurso de cuatro chistes, dos discusiones o una conversación por móvil con alguna pequeña del lado noble del barrio de Chamberí. Y las risas argentinas, por acento y por vibrantes, y las risas gaditanas, también por acento y por su luz.&lt;br /&gt;Tres personajes: un filósofo y un metrosexual de Provincias, y un diplomático de Colonias.&lt;br /&gt;Una historia cualquiera en un año, 2005, con raptos de adolescencia tardía que, lo mismo era, los encontraba en Albania que en Polonia o en una barca por el Jordán.&lt;br /&gt;La noche en Albania caía antes que en el resto de Madrid. En verano, a las cinco de la tarde, cuando los tres rostros se difuminaban por la oscuridad y sus miradas se enredaban en la alambrada y chocaban con el paredón semi derruido que había a pocos metros de la ventana, zarpaban.&lt;br /&gt;O bien remontaban el Jordán (mezcla de hogar, restaurante, hotel y bar de copas, sólo faltó juego de azar y trata de blancas) recalando en los aromas y ruidos de Olavide. O bien seguían más al norte y se adentraban en las frías noches de Varsovia, de humaredas de tabaco y llantos de guitarras, música de grupos de vanguardia y lo mejor de la Movida.&lt;br /&gt;Emulando a Borges, sin pretensiones de ponerme a su vera, cuentan que los vieron varias noches deambular por la Villa y Corte buscando una Siesta o un Valmont, los tres vestidos con abrigos negros y largos, andando por las calles de Chamberí, perdidos en la niebla, hablando y hablando.&lt;br /&gt;El filósofo devino en padre de familia, el diplomático involucionó hasta convertirse en artista progre y el metrosexual, después de una pátina foral, se transformó en pijo del barrio de Salamanca.&lt;br /&gt;Dicho esto, sólo cabe hacer un brindis.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-116912092524208094?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/116912092524208094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=116912092524208094' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/116912092524208094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/116912092524208094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2007/01/el-ao-de-la-adolescencia-tarda.html' title='El año de la adolescencia tardía'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-116757417789921605</id><published>2006-12-31T15:02:00.000+01:00</published><updated>2006-12-31T15:09:37.900+01:00</updated><title type='text'>Ahí está, es la señal</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.elperiodicomediterraneo.com/comunes/especial_navidad/images/viena.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.elperiodicomediterraneo.com/comunes/especial_navidad/images/viena.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aún no eran las once de la noche cuando me encontré haciendo la cola delante del pórtico de la catedral de San Esteban. El viento gélido paseaba el filo de su navaja por mi rostro. Todos estábamos allí en silencio, sólo oíamos los pies de las personas que se iban sumando a la cada vez más larga hilera.&lt;br /&gt;Una vez que logré entrar y colocarme donde pude, comenzó un desfile digno de la temporada de pasarelas de París, Milano o Nueva York. Abrigos de zorros, visones, martas sibilinas… Aromas de las mejores esencias… Rostros maquillados con la mayor corrección… Algunos hombres y mujeres vieneses adornaban sus cabezas con sombreros y sus manos con guantes. La sociedad más elegante de Europa reunida religiosamente para asistir a la Misa del Gallo.&lt;br /&gt;Fue la primera y única vez que estuve en una celebración católica en Nochebuena. Me aproximé al altar tanto como me lo permitieron. En la mitad de delante de la nave central era donde ocurrían los acontecimientos, donde se iba acomodando en los asientos la varias veces centenaria aristocracia austríaca y los poderosos de la nueva Austria del club de la Unión.&lt;br /&gt;A las doce de la noche, con repique de campanas, se anunció el nacimiento del niño Jesús. El coro, con sus acordes y retumbes entre las paredes abovedadas, marcó el inicio de la ceremonia. Fueron muchos minutos, no recuerdo cuantos, de misa en alemán con tan sólo una breve concesión en italiano para darles la bienvenida a los peninsulares que, &lt;em&gt;…como cada año, deciden pasar la Navidad en Viena…&lt;/em&gt;, dijo el obispo. El feliz intervalo en la lengua de mis ancestros fue lo único que logré comprender aquella noche.&lt;br /&gt;Muchos años antes de mi visita a Viena, siendo aún bastante pequeño, me puse a revolver en los cajones de la habitación de mis padres hasta que encontré algo que no buscaba pero que de inmediato me atrapó: unos papeles amarillentos garabateados con la inconfundible letra de mi madre.&lt;br /&gt;En ellos había escrito:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En este momento ha nacido Jesús.&lt;br /&gt;Miro las estrellas y busco el destello más luminoso.&lt;br /&gt;Ahí está, es la señal.&lt;br /&gt;Durante años he buscado esa luz.&lt;br /&gt;En Nochebuena, miraba al cielo,&lt;br /&gt;contemplaba el universo en esas estrellas.&lt;br /&gt;Sentía la humedad de la noche y, a mis pies, un grillo monótono;&lt;br /&gt;sombras difusas moteadas de luces,&lt;br /&gt;las alegres luciérnagas.&lt;br /&gt;Conmovida, me quedaba en silencio,&lt;br /&gt;yo sola, pequeña ante tal revelación. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Por aquel entonces, sólo comprendí algunas palabras aisladas del poema. Las asocié con colores y juegos de luces de estrellas y el sonido de los grillos, como aquellos que oía durante las noches cálidas de verano al dejar abierta la ventana del dormitorio.&lt;br /&gt;Detesto las Navidades de hipócrita reunión familiar, gula y reparto forzado de regalos comprados pocas horas antes de las rebajas de enero. No sé bien quien fue Jesús de Nazaret, pero me atrae su espíritu revolucionario, tanto como la imperial capital de los Habsburgo en invierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Poema de Oly Lacour&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Imagen: &lt;em&gt;Mercadillo del Niño Jesús (Christkindlmarkt). &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Plaza del Ayuntamiento de Viena&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-116757417789921605?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/116757417789921605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=116757417789921605' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/116757417789921605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/116757417789921605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/12/ah-est-es-la-seal_31.html' title='Ahí está, es la señal'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-116559749077270862</id><published>2006-12-08T18:00:00.000+01:00</published><updated>2006-12-08T18:07:53.310+01:00</updated><title type='text'>Ilya Ehrenburg</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.codoh.com/zionweb/tangled/group.gif"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.codoh.com/zionweb/tangled/group.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los censores soviéticos, que aún en 1941 seguían ateniéndose a las directivas de Stalin de no ofender a Hitler, habían rechazado &lt;em&gt;La caída de París&lt;/em&gt;, la novela de Ilya Ehrenburg en la que criticaba al nazismo.&lt;br /&gt;Cuatro días después de su publicación, una tarde gris y lluviosa, una tarde moscovita, Ehrenburg recibió en su casa una llamada procedente del Kremlin. Eran tiempos muy difíciles en la URSS, muchas delaciones y enjuiciamientos diseñaban el rostro oculto de la política doméstica del país.&lt;br /&gt;Poskrebishev, el secretario del líder georgiano de todas las Rusias, le dijo a Ehrenburg:&lt;br /&gt;-El camarada Stalin quiere hablarle.&lt;br /&gt;Las manos del escritor empezaron a sudar y su corazón se aceleró. Los perros que había en su salón comenzaron a ladrar de tal forma que Ilya temió no oír lo que Stalin le iba a decir.&lt;br /&gt;-Quita a estos animales de aquí –le pidió a su mujer, muy nervioso y cubriendo el auricular con las manos.&lt;br /&gt;-Me ha gustado su libro –resonó firme la voz del Vozhd a través del auricular.&lt;br /&gt;-Gracias, camarada Stalin.&lt;br /&gt;-¿Pretende con él hacer una denuncia del fascismo? –preguntó Stalin.&lt;br /&gt;-No es fácil hacer ese tipo de denuncias, ni siquiera se me permite utilizar la palabra… fascismo.&lt;br /&gt;Stalin no dijo nada y Ehrenburg sintió el silencio que se prolongaba, con el convencimiento de que había dicho lo que sentía, un lujo innecesario y riesgoso. Al cabo de unos segundos oyó que Stalin le decía:&lt;br /&gt;-Sigue escribiendo, Ehrenburg.&lt;br /&gt;Y la comunicación se cortó.&lt;br /&gt;Ilya Ehrenburg se sentó en un sofá, con las manos entrelazadas, tratando de disimular los nervios delante de su mujer y con la frente sudorosa.&lt;br /&gt;-¿Quién era? –le preguntó su esposa extrañada.&lt;br /&gt;-Stalin.&lt;br /&gt;Ella palideció y se sentó junto a su marido.&lt;br /&gt;-¿Qué te ha dicho?&lt;br /&gt;-Que siga escribiendo.&lt;br /&gt;Ella sonrió y él le acarició la cabeza.&lt;br /&gt;-Dejaré que los perros vuelvan a entrar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-116559749077270862?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/116559749077270862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=116559749077270862' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/116559749077270862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/116559749077270862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/12/ilya-ehrenburg.html' title='Ilya Ehrenburg'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-116447688209547598</id><published>2006-11-25T18:17:00.000+01:00</published><updated>2006-11-25T18:54:40.626+01:00</updated><title type='text'>El toque de los Serafines</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://www.zwoje-scrolls.com/zwoje41/str23.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.zwoje-scrolls.com/zwoje41/str23.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Querido amigo,&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Te envío esta carta desde la musa del archipiélago.&lt;br /&gt;Acaba de caer la noche después de una llovizna otoñal. Las farolas tornan el empedrado en azul brillante. Y, en magníficos contrastes, se suceden por los sinuosos trazados callejeros las fachadas de los caserones con sus gamas de naranjas y amarillos, y las persianas y puertas en madera negra. Cada calle, cada &lt;em&gt;gatan&lt;/em&gt;, posee un nombre oficial y uno mitológico: Europa, Latona, Pigmalión, Venus...&lt;br /&gt;Estamos a finales de septiembre y oigo el reloj gigante de la Storkyrkan, la Catedral. Tengo el alma repleta de gozo. En el horizonte, por encima de los contornos de los edificios, aún vigila el tenue resplandor de los últimos coletazos del estío. Me siento en reposo feliz, un estado que sólo he hallado en Escandinavia, en la bella inspiración polar. Ni siquiera el cercano reinicio universitario me pone de mal humor.&lt;br /&gt;Estoy sentado en las escalinatas del monumento al rey Gustavo III Wasa, contemplo el mar y te escribo en este papel de agenda abandonada. La debo haber arrumbado cuando no encontraba nada que apuntar en ella o, quizás inconscientemente, reservé en blanco estos días de mayo de 1997 sabiendo que hoy los aprovecharía mejor.&lt;br /&gt;Las barcazas de la compañía Djurgården se balancean suavemente, mecidas al abrigo del puerto. Y las luces del &lt;em&gt;Nationalmuseum&lt;/em&gt; se reflejan sobre el agua negra de la noche. Giro la cabeza atrás, veo el Palacio y me surge la imagen de un lienzo de Johan Fredik Höckert, sobre el que plasma el incendio que consumió al Palacio Real en 1697. Las llamaradas latiguean con violencia y, entre las nubes de humo, baja las escaleras alguna reina vieja y una porción de Corte que ha dejado de lado la serenidad y el equilibrio. Vuelvo la mirada al agua y sobre ella lo veo retratado en llamas de color plata y oro.&lt;br /&gt;Pocas veces puedo percibir el embrujo de un lugar, quizá porque sólo se da por un acuerdo entre el espacio hechizador y el viajero encantado. Sé que al brebaje me lo dieron al pisar Gamla Stan, el islote que sustenta los cimientos de la ciudad vieja, con su Palacio renacentista, la Storkyrkan, y la cúpula puntiaguda clavada en el cielo, de la iglesia de Riddarholm custodiando día y noche las osamentas regias en sus cuartos carolino, gustaviano y el más nuevo y luminoso reservado a la dinastía Bernadotte.&lt;br /&gt;Entre la capilla Gustaviana y la de los Bernadotte se hallan los escudos de armas de los caballeros de la Orden de los Serafines, ornados con una cadena de ángeles y cruces. Cada vez que entierran a uno de estos caballeros, las campanas de la iglesia ejecutan el &lt;em&gt;Toque de los Serafines&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Los ojos desafiantes de un gato siamés me escudriñan al amparo de los brazos de una mujer exuberante de cabellos cortos. Me gusta descubrir en ella rasgos bergmanianos y la mirada casi trágica de muchos suecos. Intento seguirla, pero se escabulle en un portal.&lt;br /&gt;Desde que se agotara la lluvia, el cielo de Estocolmo ha cambiado varias veces de tonalidad: azul báltico y gris plomo entremezclados en gruesas pinceladas, como en &lt;em&gt;La ville&lt;/em&gt; de August Strindberg, o en &lt;em&gt;Hornsgatan de noche&lt;/em&gt; de Eugène Jansson, hasta terminar en este celeste picoteado de estrellas.&lt;br /&gt;Amigo mío, regreso a lo alto del barrio Södermalm, desde donde puedo ver la ciudad portuaria, Gamla Stan y, más allá, los barrios modernos. Desde mi ventana observo también la espalda de Katarina kyrkan, la iglesia finlandesa cuya torre se divisa desde prácticamente todos los lugares. Cuando voy llegando a mi casa siento que me adentro en una atmósfera diabólica, lindamente tenebrosa. La penumbra no deja ver con nitidez los contornos de las casas y de los árboles. Para acortar camino, me meto al parque de la iglesia por una de las puertas laterales, donde las copas de los árboles protegen bajo sus ramas las piedras romas y las cruces con los nombres y las fechas grabados, denunciando el principio y el fin de cientos de almas.&lt;br /&gt;Estocolmo es del mar y, como a una perla, el mar la protege, la acaricia, la circunda y la estrecha, tal como ocurre entre los amantes.&lt;br /&gt;Buenas noches, amigo. D.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Staden, August Strindberg&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-116447688209547598?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/116447688209547598/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=116447688209547598' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/116447688209547598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/116447688209547598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/11/el-toque-de-los-serafines.html' title='El toque de los Serafines'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-116335832667562313</id><published>2006-11-12T20:02:00.000+01:00</published><updated>2006-11-26T17:49:13.880+01:00</updated><title type='text'>Bernard-Marie Koltès</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.magazine-litteraire.com/images/ar-koltes.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.magazine-litteraire.com/images/ar-koltes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.isolateatro.it/foto/nf_91_wb/04_nf_91_wb.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;"Me niego a hacer cualquier oficio, ni siquiera uno pseudo-literario. Escribo y me siento bien, aunque sea duro, a veces incluso compulsivo; me produce grandes momentos de placer".&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A los dieciocho años estallé. Vino muy deprisa Strasbourg, muy deprisa París, muy deprisa Nueva York, en 1968. Y allí, de golpe, la vida se me echó encima. Así que no hubo etapas, no tuve tiempo de soñar con París, soñé en seguida con Nueva York”.&lt;br /&gt;Nadie sabe si fue una poción mágica o qué, pero no cabe duda de que Bernard-Marie Koltès fue hechizado por una de las tantas versiones que se han hecho de la princesa de Cólquida: &lt;em&gt;Medea&lt;/em&gt;. Ese instante se produciría hacia finales de la década de los 60, allá por la frustrada revolución de los estudiantes de la Sobornne. La morena gallega, Maria Casarès, que interpretaba a la protagonista de una de las más famosas historias de la mitología griega, deslumbró con su arte al joven dramaturgo de Metz.&lt;br /&gt;Hasta entonces había estudiado piano y órgano durante muchos años, algo de periodismo, hasta que, finalmente, fundó la compañía &lt;em&gt;Le Théâtre du Quai&lt;/em&gt;, en la Escuela del Centro Dramático del Este, en Strasbourg.&lt;br /&gt;El tema central de la escritura de Koltès es &lt;em&gt;el individuo&lt;/em&gt;, tales que almas errantes, solitarias, los hombres y mujeres excluidos, los marginales de la civilización, los fondos turbios de nuestras personalidades, las carencias, las incomprensiones. Y, más allá del realismo que le imprime a sus textos, éstos conservan una variedad muy rica en formas que dan cuerpo a obras muy construidas, muy trabajadas.&lt;br /&gt;Pero van a transcurrir algunos años. Recién en 1983 surgirá a la fama Bernard-Marie Koltès, cuando comience a trabajar en estrecha colaboración con el gran director Patrice Chéreau. Ambos construirán una estrecha dupla en los teatros y en la intimidad. Sólo que tuvo que ocurrir lo que sucedió en 1989, el asesinato de Koltès por el virus del sida, para que la crítica teatral francesa prestara tanta atención a los textos de uno como hasta entonces había prestado a las puestas en escena del otro.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Combate de negro y perros&lt;/em&gt; es la primera obra de Koltès que montará Chéreau. La obra transcurre en una noche, ésta como símbolo de lo oscuro, de Africa, del encuentro en las tinieblas, de lo más oscuro del ser humano. La noche estará presente en otras obras.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Roberto Zucco&lt;/em&gt; (la última obra de Koltès antes de morir), escrita con toda la furia del que sabe que no le queda tiempo, es una obra perfecta, una pieza a la que aspira todo aquel que quiera escribir para las tablas.&lt;br /&gt;Ahora, y porque me hace ilusión, trascribiré un trozo magnífico de una entrevista que le hizo Jean-Pierre Han para &lt;em&gt;Europe&lt;/em&gt;. Dice Koltès acerca de su obra &lt;em&gt;Quai Ouest&lt;/em&gt;: “Al oeste de Nueva York, en Manhattan, en un rincón del West End, donde está el viejo puerto, hay unos hangares; hay en particular uno abandonado, un gran hangar vacío, donde pasé algunas noches, escondido. Es un lugar sumamente extraño, un refugio de mendigos, maricas, camellos, de ajustes de cuentas, un lugar donde la policía jamás pisa, por oscuras razones. Nada más entrar, te das cuenta de que estás en un lugar privilegiado del mundo, una especie de cuadrado misteriosamente abandonado en medio de un jardín, donde las plantas hubieran podido crecer de manera diferente: un lugar donde no existe el orden normal, sino otro orden muy curioso, que se ha ido conformando. He sentido ganas de hablar de este pequeño rincón del mundo, que es excepcional y, sin embargo, no nos resulta raro; me gustaría contar esta extraña impresión que se siente al atravesar ese espacio inmenso, aparentemente desierto, con la luz que va cambiando a lo largo de la noche a través de los agujeros en el techo, los ruidos de los pasos y las voces que resuenan, los roces, alguien a tu lado, una mano que súbitamente te agarra”.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Dibujo de Raymond Moretti&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-116335832667562313?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/116335832667562313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=116335832667562313' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/116335832667562313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/116335832667562313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/11/bernard-marie-kolts_12.html' title='Bernard-Marie Koltès'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-115948351314833823</id><published>2006-09-29T00:29:00.000+02:00</published><updated>2006-09-29T21:10:07.103+02:00</updated><title type='text'>Cayuco</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.elpais.es/recorte/20060910elpepunac_2/SCO200/Ies/cayuco_104_inmigrantes.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.elpais.es/recorte/20060910elpepunac_2/SCO200/Ies/cayuco_104_inmigrantes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Bernard Khouma nació hace diecinueve años y hoy, a orillas del Atlántico, sueña.&lt;br /&gt;La noche es fría y húmeda. Bernard siente la poderosa proximidad del mar y nota que los alisios soplan iracundos. Cientos de sueños, cobijados en uno mayor que se llama Europa, destellan de sus ojos negros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atardece y la costa negra se va alejando y perdiéndose tras la inmensidad de las olas.&lt;br /&gt;De pronto, la oscuridad de la noche surge de su cripta. Bernard mira sin poder ver, pero siente los primeros calambres en las extremidades, son demasiadas personas en un espacio muy pequeño.&lt;br /&gt;Las voces sobre el cayuco se han silenciado. El temor durante la noche se acrecienta, sólo se oye cada tanto gente que vomita, niños que lloran y la respiración que contienen casi todos cuando la embarcación se eleva sobre una cresta de agua salitrosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antiguamente era posible ver el lento bamboleo de los dromedarios yéndose hacia el corazón del continente africano; hoy se ve el balanceo infernal de los cayucos sobre las olas oceánicas.&lt;br /&gt;En los años veinte eran las caravanas que, desde el puerto de Saint-Etienne, se adentraban en las profundidades arenosas del desierto mauritano. Ahora, a principios de este siglo XXI, de opulencia para unos pocos, en Saint-Etienne se congregan hombres, mujeres y niños para adentrarse en las profundidades turbulentas del Atlántico.&lt;br /&gt;Bernard lleva en un bolsillo su documento, una piedra-amuleto que le entregó su madre cuando supo que zarparía y un papel arrugado con una dirección en Barcelona. Previniendo que esos elementos podían mojarse al cruzar a Canarias, metió las tres cosas en una bolsa y a ésta dentro de otra, para aislarlas mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando empieza a amanecer sólo vislumbra el lomo del mar. Ninguno de los que van en el cayuco ha podido dormir, ha sido imposible por las olas y por la falta de espacio.&lt;br /&gt;Pero Bernard sigue soñando con llegar a Barcelona algún día. Por la tele ha visto que en el norte se vive bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-115948351314833823?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/115948351314833823/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=115948351314833823' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115948351314833823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115948351314833823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/09/cayuco.html' title='Cayuco'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-115731005717177425</id><published>2006-09-03T20:56:00.000+02:00</published><updated>2007-03-15T23:42:11.083+01:00</updated><title type='text'>Uma Thurman en el Café Victor</title><content type='html'>&lt;a href="http://adorocinema.cidadeinternet.com.br/personalidades/atores/uma-thurman/uma-thurman01.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://adorocinema.cidadeinternet.com.br/personalidades/atores/uma-thurman/uma-thurman01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.itsvery.net/Uma-Thurman/Uma-Thurman-0016.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ahora escuche mi voz, mi voz le guiará hasta Copenhague…&lt;br /&gt;Ahora voy a contar de uno a diez, cuando llegue a diez estará en Copenhague…&lt;br /&gt;No, no se trata de una película de Lars von Trier. No es su &lt;/em&gt;Europa&lt;em&gt;, yo no soy el narrador Max von Sydow y usted no es ni Kessler ni Hartmann. Si eso es lo que cree, debo decirle que se trata de una mera coincidencia.&lt;br /&gt;Diez. He dicho diez y usted está en Copenhague.&lt;br /&gt;Cierre los ojos y cuando los vuelva a abrir los colores se habrán refugiado en el blanco, el negro y el sepia. Usted entrará en un estado de película antigua.&lt;br /&gt;Deténgase en esa esquina del barrio de Nørreport. La lluvia cae sin cesar y usted está a punto de vivir una escena de espionaje de posguerra. Abra la puerta, entre al restaurante y adéntrese en los años 50 a la luz de las velas en la fría noche escandinava.&lt;br /&gt;Allí, sentada a una mesa redonda del&lt;/em&gt; Café Victor&lt;em&gt;, está Uma Thurman. No la mire aún, sólo se lo he dicho para que esté prevenido. Quítese la gabardina y con el paraguas entréguesela al hombre alto y rubio de sonrisa glacial que está de pie a su derecha.&lt;br /&gt;Siéntese ¿Huele? El lugar resuma a carne asada y arenques. Vea a su lado, una camarera lleva un plato con ostras a la mesa de Uma Thurman. Ella está sola.&lt;br /&gt;Ahora puede mirar hacia su mesa. Ella se levanta y pasa a cincuenta centímetros de donde usted está sentado cenando. Es alta y rubia como una espiga, lleva puesto un vestido hasta la rodilla, con un escote generoso y botas. Y el cabello recogido en un moño.&lt;br /&gt;Cuatro años sin poner sus pies en la ciudad y la casualidad le ha llevado nuevamente al norte, a la lluvia eterna y al cielo plomizo, al frescor noctámbulo y al agua báltica azul topacio de los canales…&lt;br /&gt;A usted le ha sido asignada una misión en la Unión Soviética. De pronto, todo ha cambiado y ha tenido que viajar a Dinamarca para cometer un asesinato, usted ha ido al &lt;/em&gt;Café Victor&lt;em&gt; para matar a alguien. Ahora relájese y oiga lo que le voy a pedir: no lo haga. Intente ser capaz de no hacerlo, la presencia de Thurman está allí por algo. Tenga la valentía de no acatar una orden.&lt;br /&gt;Contaré hasta tres y tendrá delante de usted un plato de cerdo caramelizado. Uno… Dos… Tres. ¿Qué le parece?&lt;br /&gt;No mire hacia la puerta. No lo haga. Cene… Ha mirado hacia la puerta y se ha perdido el regreso de Uma Thurman. Sí, acaba de entrar la persona que usted tiene orden de matar. Toque su revólver con naturalidad. Bien hecho. Continúe con el cerdo y no deje de probar el vino alsaciano. La persona que usted esperaba se acaba de sentar a la mesa de la actriz, dándole la espalda al espejo grande del fondo del restaurante. Vea si quiere, sé que no puede contenerse. Tiene alrededor de sesenta años y es un personaje importante del Este de Europa, usted lo sabe bien.&lt;br /&gt;¿Qué piensa hacer con él? La instrucción que le han dado es que lo lleve hasta el coche negro que hay aparcado en la calle, lo golpee en la cabeza y lo tire al canal, el agua helada hará el resto del trabajo. Una forma cobarde ¿no cree? Si está decidido a asesinar hágalo de frente.&lt;br /&gt;Levántese. Toque otra vez el revólver que lleva escondido. Asegúrese de que sigue donde lo metió. Camine lentamente hacia la mesa de Uma y del hombre importante. Él le está comentando algo al oído a la bella blonda.&lt;br /&gt;¿Qué le ocurre? ¿Por qué no avanza hacia la mesa? Coja el arma y dispare. ¿No apunta y mata a quemarropa? Es cierto, usted no es un mafioso, usted es un sicario en plena Guerra Fría. Su misión es deshacerse de los malos, como ese centroeuropeo comunista.&lt;br /&gt;¡Ah! Ya entiendo. Uma Thurman lo está mirando. Es normal, usted se ha detenido a un metro de su mesa, pero ni hace ni dice nada. Ella le ha sonreído, haga usted lo mismo, no sea tan impermeable. Así está mejor.&lt;br /&gt;¿A dónde va? ¡Espere! No se olvide de pagar y, antes de salir, recoja la gabardina y el paraguas.&lt;br /&gt;Ya ha salido del &lt;/em&gt;Café Victor&lt;em&gt;. Ahora relájese. Sienta el agua deslizándose por su rostro. Cierre los ojos y cuando vuelva a abrirlos verá otra vez en colores.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;The end.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-115731005717177425?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/115731005717177425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=115731005717177425' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115731005717177425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115731005717177425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/09/uma-thurman-en-el-caf-victor.html' title='Uma Thurman en el Café Victor'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-115559671941648973</id><published>2006-08-15T01:00:00.000+02:00</published><updated>2006-08-16T02:32:41.933+02:00</updated><title type='text'>Madame China II</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.keittlab.org/people/evan/hutong.JPG"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.keittlab.org/people/evan/hutong.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me tiendo de espaldas sobre la cama y me cubro los ojos con las manos, ocultando que se han anegado.&lt;br /&gt;El cuello era como el de una tortuga, hasta tenía el mismo color. Un cigarrillo entre los dedos y las uñas largas y oscurecidas. Me gustó pensar que en el &lt;em&gt;hutong&lt;/em&gt; le conocían como el viejo Nian Zu, aunque su edad era indefinida, puede que haya tenido cincuenta como ochenta años, no supe definirlo, pero me dio la sensación de que se trataba de un hombre respetable.&lt;br /&gt;Nian Zu estaba agachado en el umbral de la puerta con su nieto. Mientras él fumaba el niño comía arroz de un cuenco que sostenía con fuerza en su regazo. Manejaba los palillos con destreza, como a mí me gustaría hacerlo, maniobrándolos sin pensar, como hago yo con el tenedor. Tenía la boca inflada de arroz y algunos granos caían de entre sus labios nuevamente al cuenco. Pensé en su nombre y lo bauticé Guang. Al pasar a su lado, estiró un brazo con el palillo y me dirigió unas palabras en chino-bebé. Le sonreí y me sonrió. Me guardé mucho de no sacarles una foto, esa manía tan nuestra de llevarnos la vida de los demás en un carrete o en un chip, de violarlos en su intimidad como a los monos en el zoo. Continué andando por la callejuela y, al girarme, observé que Nian Zu seguía en la misma postura contemplativa, conciente de que la vida transcurre y no porque corramos detrás de ella vamos a poder alcanzarla. Su sabiduría, no la letrada sino la milenaria de su raza, le permitía permanecer aparentemente impávido delante de su casa.&lt;br /&gt;En el distrito de Chongwen, los restaurantes antiguos se suceden entre tiendas de ropas y de alimentación, burdeles y fotos revolucionarias de un Mao Tse-tung joven y risueño, proletarios barriendo las calles y humeantes puestos callejeros de comidas calientes.&lt;br /&gt;Me incorporo en la cama y busco mi caja repleta de mapas. Encuentro el tríptico verde que me acompañó y me guió por la ciudad de Pekín. Señalo con el dedo la barriada al sur de la plaza de Tian an men. Según el telediario se trata de una zona derruida, montones de escombros como si se tratara de un bombardeo o de un terremoto. Son (eran) los &lt;em&gt;hutongs&lt;/em&gt;, los barrios típicos y pobres de la capital de Mao. Dicen que por las noches entran las escavadoras y arrasan con lo que hay entre las adyacencias de la avenida Qianmen hasta el Templo del Cielo, en el parque de Tientan.&lt;br /&gt;Juegos Olímpicos 2008. Pekín necesita mostrar su cara más moderna, ese rostro por el que Occidente se desvive. Los terrenos se revalorizan, las torres acristaladas de mil plantas crecen como hongos y los pobladores son reubicados. Todo es así de fácil y de rápido. Las autoridades chinas necesitan poner cara de modernidad y para ello son indispensables los terrenos en el centro de la capital para poder montar las instalaciones de exigencias olímpicas. A la mega construida residencia imperial sólo le quedaban algunos espacios libres: los &lt;em&gt;hutongs&lt;/em&gt;, esos sitios en los que la calma oriental me pareció palpable, donde la gente observaba pasar la vida con inteligencia milenaria, donde beber una taza de té o comer un cuenco de arroz sentados en las puertas de las casas era una ceremonia largamente practicada, como lo hacían Nian Zu y el pequeño Guang.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-115559671941648973?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/115559671941648973/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=115559671941648973' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115559671941648973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115559671941648973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/08/madame-china-ii.html' title='Madame China II'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-115427884191354787</id><published>2006-07-30T18:47:00.000+02:00</published><updated>2006-07-30T19:10:32.330+02:00</updated><title type='text'>¿Me oyes?</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/954/1946/1600/Escenograf??a"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/954/1946/200/Escenograf%3F%3Fa%207.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;Un trozo de muro encontrado en una esquina de Lavapiés junto a un balcón adquirido en el Rastro. Delante del balcón el tiempo derramado, escenificado con arena, robada de una de las tantas obras en construcción de Madrid, y hojas secas del otoño anterior. Sobre el muro una sombrilla comprada en Andorra, varios objetos imprescindibles: un par de gafas, un cepillo de dientes y un botellín de medicina en un bolso, un trozo arrugado de papel de periódico inglés. Muchas ganas, mucho amor y un trabajo diario durante tres magníficos meses.&lt;br /&gt;La iluminación es de un relajante azul tenue. Y, de fondo, los acordes de &lt;em&gt;The perfect day&lt;/em&gt;, de Lou Reed, especial para una obra donde los días no son nada perfectos.&lt;br /&gt;La pesadez y la pesadumbre de Samuel Beckett en el estridente personaje de Winnie, interpretado con garra por la actriz Gema Espino. Ilusión, pasión en la actuación y, sobre todo, actriz y director, cumpliendo un sueño que venía de antaño: subir a escena una obra.&lt;br /&gt;La tarde era ardiente, como todas las de julio en Madrid. Las terrazas de la ciudad vacías. Nuestro silencio reflejaba el ansia y el temor por lo que podía ocurrir.&lt;br /&gt;La historia de Beckett, salpicada por arreglos nuestros en texto y escenografía, presentaban la soledad de una vieja actriz que pasaba de las honduras de sus angustias a las euforias falsas a través de una Winnie perdedora. La espera de una realidad plagada de amor que, urgentemente, la rescatase de la trinchera, detrás de un balcón. Un elemento tan sencillo que, al mismo tiempo, puede ser cárcel o puerta de escape, dependiendo de las decisión que cada uno escoja.&lt;br /&gt;Algunos años atrás, en un arrebato necesario para poder modificar mi inexistencia burguesa, comencé a estudiar interpretación con Marcela Rodríguez Calvo, en Buenos Aires. Allí, además de conocer a un grupo maravilloso de personas, descubrí el interior de un mundo que siempre me había seducido. También allí, mientras ensayábamos &lt;em&gt;Babilonia. Una hora entre criados&lt;/em&gt;, de Armando Discépolo, supe que lo mío estaba fuera de la escena, que me gustaba ver el todo de lo que estaba ocurriendo, poder tirar de cada uno de los hilos.&lt;br /&gt;Meses después, me trasladé a vivir a Copenhague y entré en contacto con gente del Odin Teatret, la gran creación de Eugenio Barba en Holstebrø, al norte de la península de Jutlandia. Pero el idioma, si bien el Odin se caracteriza por la mezcla y la variedad, y mi trabajo, me hicieron esperar hasta llegar a España para ponerme en contacto con otro grupo de personas y sacar adelante un pequeño y estimulante trabajo para un curso de dirección: dos escenas de &lt;em&gt;Tres hermanas&lt;/em&gt;, de Anton Chejov.&lt;br /&gt;Y, al final, la obra completa, la &lt;em&gt;mise en scène&lt;/em&gt;. Los primeros murmullos en la antesala se tradujeron de inmediato en punzadas en el estómago. Media hora más tarde, con la sala llena y el sofocante calor, desde el control pulsé por primera vez en mi vida el botón del sonido y de la iluminación dando comienzo a la obra. En la penumbra del escenario apareció, como recortado y en suave movimiento, el cuerpo vestido de azul de una Winnie cargando con el balcón. Habíamos girado el reloj de arena y el tiempo ya transcurría. Como una hormiguita, la obra transcurrió con la emoción de la tarea cumplida y del sueño alcanzado. &lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Teatro Liberarte&lt;br /&gt;Madrid, del 3 al 24 de julio de 2005&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-115427884191354787?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/115427884191354787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=115427884191354787' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115427884191354787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115427884191354787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/07/me-oyes.html' title='¿Me oyes?'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-115240173756739434</id><published>2006-07-09T01:29:00.000+02:00</published><updated>2006-07-09T01:36:25.420+02:00</updated><title type='text'>Es de noche en Nueva York</title><content type='html'>&lt;a href="http://members.tripod.com/~Raincloud769/pics/beats/begger.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://members.tripod.com/~Raincloud769/pics/beats/begger.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta es una ciudad sobre la que no da el sol, siempre está a oscuras.&lt;br /&gt;Se me va la vida en cuevas infectas de hedores. O floto semi inconciente entre imágenes lejanas e inalcanzables. Alucino con recuerdos y fantasías desesperantes, como lo es mi propia realidad.&lt;br /&gt;Abandono todo y a todos todo el tiempo y busco la aceptación y la comprensión de mí mismo.&lt;br /&gt;Busco. Busco y rebusco. No encuentro. Nunca encuentro. Me busco y no me encuentro.&lt;br /&gt;Rasgo mis venas e inyecto las fuerzas que necesito para enfrentar los días, uno tras otro, en una sucesión interminable. Como los groenlandeses, vivo con horror la mera posibilidad del encierro, al tiempo que no logro zafar de las cuevas, &lt;em&gt;de mis cuevas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;La tristeza y la soledad me condenan. Aúllo como los lobos que han perdido su manada. Yo, si alguna vez la tuve, la perdí hace muchos años y jamás regresé a ella. A donde siempre vuelvo es a estos barrios infectos. Aquí se huele el monóxido de carbono como las deliciosas fragancias por la Quinta Avenida. Anoche, por ejemplo, vagué por la ciudad de sur a norte, desde Battery Park caminé hasta Haarlem. Horas enteras y desesperadas tras un deseo prohibido en esta ciudad de muerte, de soledad.&lt;br /&gt;Ahora estoy sentado, delante de una línea de polvo claro, en un rincón de un tugurio de la 117 East Street. Escucho la música de Charlie Parker, su trompeta retiembla dentro de mi cuerpo.&lt;br /&gt;Esnifo.&lt;br /&gt;Sé que de inmediato comenzaré a tener las convulsiones que me provoca el energizante narcótico. La mente se me blanquea y gracias a ello puedo acceder a mis momentos de olvido del pasado y del presente.&lt;br /&gt;Bebo un vaso de whisky.&lt;br /&gt;Entre velos de humo se acercan dos ojos oscuros, me escudriñan por encima de unos labios carnosos que circundan dientes blancos como la puta gloria.&lt;br /&gt;No contengo la lujuria. Es ella la culpable; se expande dentro de mí.&lt;br /&gt;Yo acepto y acato de rodillas. No sé vivir la maquinaria de la noche de una manera que no sea esta, en el sexo con riesgo, los alcoholes mezclados y los sueños estimulados.&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ginsberg en Kausani, India. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto de Peter Orlovsky&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-115240173756739434?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/115240173756739434/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=115240173756739434' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115240173756739434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115240173756739434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/07/es-de-noche-en-nueva-york.html' title='Es de noche en Nueva York'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-115032150977907386</id><published>2006-06-14T23:38:00.000+02:00</published><updated>2006-06-18T15:48:49.376+02:00</updated><title type='text'>Renacimiento</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.onefineartgallery.com/Artists/Maxim%20Lipzer/LaLuzAzul.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.onefineartgallery.com/Artists/Maxim%20Lipzer/LaLuzAzul.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No hace tanto tiempo llegué a sentir la mano torpe y poderosa de la angustia oprimiéndome el pecho.&lt;br /&gt;Las punzantes provocaciones de mis nervios asolaron con alevosía los parajes más recónditos de mi cuerpo.&lt;br /&gt;He padecido al cerebro, revolucionado y desmadrado, en salvaje huída hacia el abismo; girando en círculos, autofagocitándose.&lt;br /&gt;Llegué a acercarme a un desierto que se extendió frente a mí. Un desierto de arena oscura bajo un cielo con capote negro.&lt;br /&gt;Caminé a tientas sobre las piedras sin más calzado que el aguante, suela delicada y quebradiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Finalmente despejó.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Me encontré con una mirada desconocida de la que emanó una luz intensa, del color del oro. Cálida y envolvente.&lt;br /&gt;Un rayo se rajó frente a mí y se coló en mi interior. En letras azules garabateó sobre el horizonte.&lt;br /&gt;Desprendí la mano asesina de mi corazón. Templé mi cuerpo y contemplé, atemorizado, el renacer de mi razón.&lt;br /&gt;Afuera había llovido: las hojas, de distintos tonos, dormían apaciblemente bajo los árboles y en los soportales antiguos.&lt;br /&gt;Sentí un vapor suave, erótico como las yemas de los dedos de mujer, rozando mi osamenta desnuda.&lt;br /&gt;Abandoné los ruidos molestos.&lt;br /&gt;Me cobijó una dulce calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora logro verte y sé que estás conmigo.&lt;br /&gt;Espera un poco más. No te vayas tan rápido.&lt;br /&gt;Te necesito. Enséñame a andar.&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Buenos Aires, mayo 1998&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-115032150977907386?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/115032150977907386/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=115032150977907386' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115032150977907386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/115032150977907386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/06/renacimiento.html' title='Renacimiento'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-114894382210227059</id><published>2006-05-30T00:45:00.000+02:00</published><updated>2006-05-30T01:03:42.120+02:00</updated><title type='text'>Tierra de miel y leche</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.maghrebarts.ma/theatre/images/chatilla1.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.maghrebarts.ma/theatre/images/chatilla1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Jean Genet, "Cuatro horas en Chatila"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;París, 1985.&lt;/em&gt; Café Deux Magots&lt;em&gt;. Cinco de la tarde.&lt;br /&gt;Los franceses se iban desprendiendo de la rigidez invernal en el albor de la primavera.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; De repente se difuminó. Sus alas rozaron la ardorosa aura de la lámpara de mi mesa de trabajo. Sí, una libélula se suicidó a treinta centímetros de mí. Dejó de ser unas bonitas alas para convertirse en un maloliente humo gris.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D.D.-&lt;/strong&gt; ¿La muerte?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Sí, la muerte, &lt;em&gt;Monsieur&lt;/em&gt;. ¿Usted la conoce?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D.D.-&lt;/strong&gt; Me temo que no tanto como la conoce usted.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Yo he visto algunas. En Chatila, que es por lo que usted me ha contactado, vi muchas muertes en una grande.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cuando llegué a vivir a París, hace de eso ya muchos años, una de las primeras cosas que hice en el aeropuerto fue comprar un periódico. En la portada había una horrenda fotografía de un niño herido luego de un bombardeo. El pequeño no tendría más de cinco años y había permanecido horas acostado sobre su propia sangre y orina, según el comentario que había debajo de la imagen. Seguí leyendo con avidez. Sus padres habían muerto resistiendo a los tanques que destruían su casa.&lt;br /&gt;Aquella tarde de 1985 descendí a los infiernos en la estación de Sully-Morland. Me senté y, enfrente de mí, un señor sostenía un panfleto que decía: &lt;/em&gt;Arafat y su fábrica de bombas humanas.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Curioso. Yo me dirigía al &lt;/em&gt;Deux Magots&lt;em&gt; para entrevistarme con Jean Genet, a quien había estado buscando desde mi arribo a Francia. Me interesaban Sabra y Chatila, me interesaba la experiencia de él allí.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Me desplacé a Beirut. No fue fácil burlar el cerco impuesto alrededor del campamento. Pero en la mañana del 19 de septiembre de 1982, dos días después de llegar, logré entrar en Chatila.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bebe un sorbo de vino. Me doy cuenta de que rememora imágenes a toda velocidad, sin tiempo de procesarlas. Saluda a gente con la mano, pero sin ver de quien se trata. Responde a las amabilidades con cortesía.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; El horror. La Muerte. El hedor a putrefacción envolvía el ambiente de una manera asfixiante. ¿Ha metido usted la nariz en un contenedor de basura? Pues eso es aroma &lt;em&gt;Chanel&lt;/em&gt; comparado con aquello. Todo el campamento olía a cadáveres. Las fotografías no captan las moscas ni el olor espeso de la muerte. Tampoco dicen los saltos que hay que dar cuando se va de un cadáver a otro. Cuerpos ennegrecidos e hinchados. El primer cadáver que vi fue el de un hombre de unos cincuenta o sesenta años. De un hachazo le habían abierto el cráneo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Vuelve e beber vino y se seca el sudor con finura. Es evidente que no es un aristócrata, pero es Genet.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Siempre me he preguntado cómo pudo ser posible que nadie se hubiera dado cuenta de lo que ocurría. ¿Es que se masacró en Chatila entre susurros o en silencio total en una noche lluviosa?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D.D.-&lt;/strong&gt; ¿Qué es un palestino para usted, &lt;em&gt;Monsieur&lt;/em&gt; Genet?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; En cierto modo, me evoca a los fedayines de Jordania. Eran todos muy jóvenes, recién salidos de la adolescencia, o aún en ella. El fusil como signo de la virilidad triunfante. Todos vibraban por una nueva vida. Me crucé con algunos de ellos cuando estaba regresando a París. Tomaban té y criticaban a sus jefes y a la gente rica en el aeropuerto de Damasco. ¡Eran tan jóvenes!&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Se quedó pensativo y no quise interrumpirlo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Acababan de masacrar a su pueblo, posiblemente a sus madres y novias, pero ellos reían… Inconscientes criaturas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D.D.-&lt;/strong&gt; Usted ha mencionado la palabra novias. ¿La muerte y el amor tienen puntos en común en Oriente Medio?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Incluso hasta los silencios pertenecen a uno y otro mundo. Estoy seguro de que, en los bosques de Ashlun, los fedayines armados soñaban con chicas, las dibujaban apretadas contra sus cuerpos. La revolución, o su anuncio, por absurdo que parezca, también pueden conllevar la sensualidad y la dulzura. Amor y muerte, ambos, pueden llegar a ser muy obscenos allí.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D.D.-&lt;/strong&gt; ¿Y el amor materno?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Antes de la tragedia, las mujeres viejas vivían una alegría especial. Esa clase de alegría que ya no espera más. Ellas sabían que pisaban una tierra que no era firme bajo sus pies desnudos. Habían escapado hacia ese suelo árabe que era Chatila, desde otro suelo también árabe como Hebrón, jordano en tanto que capricho administrativo y político de franceses, británicos, turcos y norteamericanos. Ellas habían parido, limpiado culos y amamantado a muchos de esos jóvenes que yacían hinchados en los callejones de la ciudad acribillada. Bajo aquel cielo siempre azul, tan distinto a este nuestro, las ancianas trágicas, mudas y huidizas, recordaban, imaginaban y oraban.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D.D.-&lt;/strong&gt; ¿Qué recordaban e imaginaban?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Probablemente la fiesta bárbara: el odio, la borrachera, las danzas, los cantos, los juramentos de los matadores.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D.D.-&lt;/strong&gt; ¿Y qué rezaban esas mujeres?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Usted sabe, &lt;em&gt;Monsieur&lt;/em&gt; Dimeco, que aquellos muertos habían sido abandonados sin oraciones. Todo un pueblo había confiado en las promesas de Reagan, de Mitterrand, de Pertini, de que las poblaciones civiles no serían tocadas y, curiosamente, las tropas occidentales se retiraron horas antes de la masacre.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Jean Genet se acabó la copa de vino. Le ofrecí otra y la rechazó.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; La próxima copa recién cuando me siente a cenar.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Una vez más se quedó pensativo y se rascó la calva.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;D.D.-&lt;/strong&gt; ¿Puedo saber qué pasa por su cabeza?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Escombros en cantidad, las luces de los cohetes alumbrando el campo de refugiados y las angostísimas callejuelas de Chatila. Un niño muerto puede bloquearlas. Ni qué decir de los hombres que había tirados con la cabeza tocando la pared de un lado de la calle y los pies apoyados en la de enfrente. Sobre ellos fui saltando, espantando los enjambres de moscas enfurecidas por mi entrometimiento.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D.D.-&lt;/strong&gt; ¿Cuánto tiempo estuvo dentro de la ciudad?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; Hacia las dos de la tarde del domingo, un par de soldados del Ejército libanés, apuntándome con un fusil, me llevó hasta un jeep donde estaba su jefe. Éste, primero no me quiso interrogar en francés. Luego cambió, cuando supo que yo iba a escribir y a dar a conocer mis cuatro horas en Chatila. Entonces me devolvió el pasaporte. Los soldados bajaron los fusiles y salí de allí con, al menos, cuarenta cadáveres identificados en mi memoria.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;D.D.-&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Monsieur&lt;/em&gt; Genet, desde su punto de vista, ¿quién o quiénes cargan, aún, con la responsabilidad de esos crímenes?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J.G.-&lt;/strong&gt; No se trata de mi punto de vista. Casi nadie desconoce el trasfondo de aquellos días, y los medios occidentales se movieron con rapidez para encubrir. Alguien dio órdenes, alguien animó y alguien pertrechó a los sicarios.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Entonces me dijo que tenía que marchar.&lt;br /&gt;Nos levantamos, caminamos hasta la puerta y nos despedimos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cartel de la compañía teatral Le Théâtre d'Aujourd'hui (Masrah al-Yaoum)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-114894382210227059?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/114894382210227059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=114894382210227059' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/114894382210227059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/114894382210227059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/05/tierra-de-miel-y-leche.html' title='Tierra de miel y leche'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-114756709057278825</id><published>2006-05-14T02:31:00.000+02:00</published><updated>2006-06-28T11:11:38.410+02:00</updated><title type='text'>Selene</title><content type='html'>&lt;a href="http://blogs.ya.com/paratinicolas/files/Ami_hijo_llorando_1.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://blogs.ya.com/paratinicolas/files/Ami_hijo_llorando_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ojos negros, piel cobriza, cabello anaranjado y una revolución de gestos y frases altisonantes. Vestía una micro camiseta fosforescente y una falda poco más abajo de la entrepierna. Muchos anillos en todos los dedos y un par de pendientes largos y brillantes.&lt;br /&gt;Afirmó que llevaba en sus venas la sal y el sol del Caribe, atemperados por dos décadas de pesar europeo disfrazado de aventura. Y demostraba, sólo en apariencia, la luminosidad de una luna llena. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Aquella noche llegó anunciando el derrotero a seguir: un café latino con mucha salsa, merengue y hombres rumberos.&lt;br /&gt;Madre adolescente de una hija a la que parió, con la que no ha vivido nunca y dejó muy pronto para cruzar el océano detrás de un inglés alto y apuesto. Para hacerle frente a las penas, y por teléfono, le recomienda a la niña la borrachera como remedio.&lt;br /&gt;Encendió un cigarrillo y despidió el humo como una llamarada de dragón.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Yo le exijo que me reconozca como madre. Porque lo valgo y porque la parí.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Exhalando otra bocanada de humo, y moviendo de un lado al otro la cabellera pelirroja, añadió:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cuando llegué a Europa me dediqué a vivir. Porque yo también tengo derecho, ¿no?&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Me miró sin esperar respuesta. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;La locura fascinante de Londres me empujó a fiestas, amores, orgías…&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Una estridente carcajada estalló por su boca grande y púrpura.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Mi hija creció lejos, en la casa de mis padres. Aunque yo me he comportado como una gran madre, no le he hecho faltar nada, le he enviado ropa, perfumes…&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Inmigrante eterna en Europa. Le ha sido imposible camuflarse por dos razones: por el acento impreciso en cualquier lengua que no sea la suya, y por el color café de su tierra en la piel.&lt;br /&gt;De repente, la mirada se le volvió triste. O, mejor dicho, más triste aún.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No soy de ningún lado.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Deduje que estaba cansada de interpretar el rol de británica, de improvisar una flema que jamás conseguiría, de embutirse en un disfraz que le ajustaba demasiado. Se sentía lejana a una tierra, la suya, que ya consideraba arcaica y a la que no había regresado más que de visita esporádica.&lt;br /&gt;Dolor. De tener que reconocer, luego de tanto tiempo, el gran fracaso que supuso abandonar el sol por las nieblas albiones.&lt;br /&gt;Juzgó con rudeza a los inmigrantes hasta que, en un rapto de consciencia, recapacitó y se dio cuenta de que estaba en la misma estantería que los juzgados. Y se fugó tras la copa de vino y el cigarrillo. Volvió a sorber, soltó una broma y batió los cabellos.&lt;br /&gt;Selene se sabe no aceptada por la sociedad que la alberga. Selene vive, con mal llevado disimulo, la carencia del afecto que no ha tenido ni ha sabido conquistar. Ella es marginal, con todo lo que eso conlleva en Occidente. Selene nunca será plena participante de este mundo que tanto ansió veinte años atrás.&lt;br /&gt;Su conversación recayó una y cien veces en el mismo punto: el sustento económico. Vivir a la europea con el pesar y el esfuerzo que eso conlleva. ¿Dónde están los inmigrantes satisfechos? Se migra por necesidad, posiblemente una de las formas más crueles de desgarrarse por dentro. O se migra gozando con los cambios que supone la nueva marcha hacia lo desconocido, soñando con talante cíngaro y espíritu romántico. Pocas veces se dan los segundos, los inmigrantes de lujo; más frecuentes son los obligados por la miseria, el destierro y las guerras.&lt;br /&gt;La hipocresía política occidental del siglo XX ha alentado el engrosamiento de un universo de dolientes. Seres humanos con “posibilidades” de tener televisor y refrigerador. Los señores de la industria han promovido los desembarcos de los miserables. Mano de obra barata. Y han proclamado una integración que no se produce, porque sabemos que es mentirosa. Se evita, siempre, hablar franca y abiertamente de los conflictos culturales que surgen entre nativos e inmigrantes. La discusión se circunscribe al terreno económico: cuánto producen y cuánto consumen los recién llegados; qué grupo paga impuestos para quién; qué derechos tiene cada uno de exigir o de rechazar las exigencias ajenas.&lt;br /&gt;No volví a ver a Selene. Aquella noche nos despedimos en el mismo portal de la casa donde nos habíamos conocido. Antes de irse, recompuso sus pechos en el sujetador dos tallas más pequeño y se puso un abrigo de piel de imitación de cordero, blanco como la nieve. La melena cayó como una cascada sobre los hombros y la espalda.&lt;br /&gt;Sin mirarme, levantó la mano como despedida y emprendió la marcha. Cabizbaja.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Estuve viéndola alejarse, elevada varios centímetros del suelo sobre unas altísimas plataformas de suela de madera. Hasta que el sonido seco de sus pasos se perdió en la esquina.&lt;br /&gt;A la entrada de la estación de Farringdon, a la luz de la farola, consulté el reloj. Faltaban unas tres horas aún para que empezaran circular los trenes.&lt;br /&gt;Levanté el cuello de la chaqueta y me envolví bien con la bufanda. Respiré tanto como pude el aire limpiado por la brisa nocturna.&lt;br /&gt;Un &lt;em&gt;homeless&lt;/em&gt;, adormilado en un portal, hablaba solo envuelto en el sopor de otra borrachera.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-114756709057278825?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/114756709057278825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=114756709057278825' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/114756709057278825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/114756709057278825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/05/selene.html' title='Selene'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-114623772234343615</id><published>2006-04-28T17:10:00.000+02:00</published><updated>2006-05-04T13:49:16.780+02:00</updated><title type='text'>Juego limpio</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.diariodenavarra.es/actualidad/20050123/fotos/2005012312555379_300.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.diariodenavarra.es/actualidad/20050123/fotos/2005012312555379_300.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;a href="http://www.diariodenavarra.es/actualidad/20050123/fotos/2005012312555379_300.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Calle 66. Nueva York. En cada acera se ha formado una fila de personas, ambas filas están enfrentadas.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE CALVO DE LA ACERA DERECHA.- &lt;em&gt;(Levantando una mano)&lt;/em&gt;. Tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Uno de su fila da unos pasos al frente. El mandado pone sobre el asfalto a un niño muerto. Se retira a su sitio.&lt;br /&gt;Los de la fila izquierda avanzan un paso hacia el centro del asfalto. Murmuran entre si.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE CALVO DE LA ACERA IZQUIERDA.- &lt;em&gt;(Levantando una mano)&lt;/em&gt;. Tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un hombre camina hasta el centro de la calle. Saca una pistola del bolsillo, apunta a los contrincantes y mata a uno.&lt;br /&gt;Los de la fila derecha avanzan un paso hacia el centro del asfalto sin mirarse.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE CALVO DE LA ACERA DERECHA.- &lt;em&gt;(Levantando una mano)&lt;/em&gt;. Tú, el más grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un hombre muy corpulento va hasta el centro de la calle, señala a una mujer rubia del bando contrario y con un gesto le pide que se acerque. Ésta lo hace al recibir la aprobación de su Hombre Calvo. Ni bien está al lado del corpulento, éste la desviste con brutalidad y la viola. Los de la izquierda intentan avanzar para protegerla y su Hombre Calvo los detiene levantando una mano.&lt;br /&gt;Los de la fila izquierda avanzan un paso hacia el centro del asfalto sin mirarse.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE CALVO DE LA ACERA IZQUIERDA.- &lt;em&gt;(Levantando una mano)&lt;/em&gt;. Ahora tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un hombre vestido de traje, porta un maletín. Va andando hasta el centro de la calle y lo abre. Le muestra al Hombre Calvo de la acera derecha el dinero que hay dentro.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;HOMBRE CALVO DE LA ACERA DERECHA.- &lt;em&gt;(Asintiendo con la cabeza y levantando una mano)&lt;/em&gt;. Ve tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El hombre, también vestido de traje, camina hasta el centro de la calle. Coge el maletín del contrario, se saludan con un apretón de manos y regresan a su sitio, junto a sus respectivos Hombres Calvos. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;En fila india se van. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;La calle queda desolada. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;En el centro dos cadáveres y una mujer violada.&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-114623772234343615?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/114623772234343615/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=114623772234343615' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/114623772234343615'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/114623772234343615'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/04/juego-limpio.html' title='Juego limpio'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-114501393759785630</id><published>2006-04-14T13:17:00.000+02:00</published><updated>2007-08-04T17:50:28.975+02:00</updated><title type='text'>La chiquita piconera</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.fortunecity.es/bohemio/pintura/149/Elpecado.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.fortunecity.es/bohemio/pintura/149/Elpecado.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.fortunecity.es/bohemio/pintura/149/Elpecado.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Un buitre sobrevoló el cielo límpido de la Sultana y se posó sobre el tejado del Hospital de San Sebastián, la residencia de las monjas salesianas. La piconera lo vio de reojo, poco antes de entrar en solsticio hiemal, mientras buscaba el río Guadalquivir a través de los cristales, el mismo río que serpenteaba a sus espaldas, para siempre allí, en el cuadro de Julio Romero de Torres.&lt;br /&gt;Aquella niña-mujer de embriagadora belleza mora y cristiana, como la de las mujeres de su tierra, una tarde de invierno fue casi llevada a rastras por una asistenta de la casa hasta el taller de Romero.&lt;br /&gt;-Mire don Julio. No me va a decí usté que no é guapa la María.&lt;br /&gt;-¿Cómo te llamas? –le preguntó el pintor.&lt;br /&gt;-María Teresa López –respondió con un, aún, perceptible deje porteño.&lt;br /&gt;Romero se pasó una mano por el bigote, entrecerró los ojos y se recostó sobre el espaldar de la silla. La chiquita lo miró sin pestañear. La osadía y la hermosura enamoraron a don Julio, que por entonces había superado la cincuentena, mientras que ella no había llegado a los quince.&lt;br /&gt;La desenvoltura de María Teresa fue mucho mayor de la que habían tenido hasta entonces las otras musas del cordobés. Y las lenguas viperinas y envidiosas se echaron a andar. Ella se desnudó para el artista y las correderas, paseándose cogidas del brazo por la ribera, dijeron que la hija de los López se había desnudado para el hombre. La ciudad entera les creyó.&lt;br /&gt;Delgada, morena y de grandes ojos negros, supo calentarse los pies en un brasero de picón, calzada sobre puntiagudos tacones, inclinada con sensualidad y arremangándose la falda hasta por encima de las rodillas. Piernas cinceladas, piernas de arte que quedaron para la eternidad en un lienzo. Y, para colmo del descaro, también se descubrió un hombro.&lt;br /&gt;La chiquita piconera, la mujer morena, la de la belleza estampada en los billetes de cien pesetas de la posguerra. Un desliz, seguramente, de la censura franquista.&lt;br /&gt;Los atrevimientos se pagan. Hacer lo que todo contemporáneo desea y nunca hará por cobarde tiene un precio muy alto para el arrojado. De María Teresa dijeron en público que había sido amante del artista; detrás de las rejas comentaban que era una puta. Fue desplazada, aislada y señalada… Marcada para siempre.&lt;br /&gt;Una pareja de amantes se detuvo delante del sitial de lienzo de la cordobesa. Sus ojos picones se posaron sobre ellos con la premura del láser, recorrieron los cuerpos de ambos y se clavaron en las manos entrelazadas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Un día, siendo muy joven, se casó. A la usanza gitana -sin serlo-, el novio le exigió como prueba de amor que le mostrase el pañuelo ensangrentado antes de llegar al altar. Vivió a la defensiva: primero, de Romero de Torres; después, de su marido y de los amigos de éste, frenando torpes y groseros embites masculinos. Esquivando y recibiendo golpes de la persona que se casó con ella.&lt;br /&gt;Aún así, ni siquiera en sus horas más bajas, la Chiquita Piconera dejó de soñar con ser cantante, guitarrista o escritora. No fue ninguna de esas tres cosas, pero tampoco “la querida” del pintor.&lt;br /&gt;De la iglesia de San Pedro partió un cortejo pequeño, con paso lento. La última parada: el cementerio de El Carpio. Unos pocos iban acompañando a un cuerpo de miel; a unas manos finas azuladas por las venas; a un rostro de rasgos delicados con un imperceptible rictus de pena arrastrado desde la adolescencia. Sobre el ataúd, un bordado mantón y un clavel rojo español.&lt;br /&gt;También aquel día los soportales de la Mezquita se cerraron; y a medianoche las doce campanas de la Catedral se batieron con furia dando la hora; los repiques se oyeron desde sendas orillas. El espectro de Blanquita se asomó a una ventana del Palacio de Olavide, pero nadie pudo verla, y sus gritos de terror fueron sepultados en la mudez de las penumbras.&lt;br /&gt;Córdoba dormía. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Los dos enamorados se detuvieron en la plazuela más pequeña del mundo, al final de la Calleja del Pañuelo, junto a la Plaza de la Concha. De uno de los muros que la encierran mana agua de cristal. Se penetraron por los ojos de manera transparente, como solamente saben hacerlo, con amor verdadero. Extendieron las manos, combaron las palmas y mojaron los labios.&lt;br /&gt;La brisa suave acercó el aroma puro de los azahares; el llanto del Guadalquivir al chocar contra los molinos árabes y los pies del Puente Romano, en su deambular lento y bravo hacia el mar; trajo hasta ellos el sabor envolvente del té con canela y los dulces morunos; e hizo bailar enloquecidas a unas cortinas blancas en una ventana abierta, que enseñaban cada tanto la cama de hierro donde hacían el amor, al son del llanto de una fuente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;El pecado&lt;/em&gt;, de Julio Romero de Torres&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-114501393759785630?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/114501393759785630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=114501393759785630' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/114501393759785630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/114501393759785630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/04/la-chiquita-piconera.html' title='La chiquita piconera'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-114229777515935051</id><published>2006-03-14T01:46:00.000+01:00</published><updated>2006-06-18T15:47:39.823+02:00</updated><title type='text'>20, rue de Sevigné</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/954/1946/1600/??le"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/954/1946/200/%3F%3Fle%20Saint-Louis%20001.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La voz de María Callas es como un &lt;em&gt;foulard&lt;/em&gt; de terciopelo rojo, me acaricia las orejas, me lame los sentidos. Su voz es como un hálito tibio que se pasea en esta medianoche de principios de agosto. &lt;em&gt;D’amour l’ardente flamme&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;El serenísimo patio central del antiguo depósito de &lt;em&gt;La Samaritaine&lt;/em&gt; frente al Sena, hoy reconvertido en exquisitos pisos con &lt;em&gt;foyer&lt;/em&gt; de iluminación suave y &lt;em&gt;moquette&lt;/em&gt;, se relaja en su duermevela. Los fantasmas –tiene que haberlos ya que estamos cerca de la Bastilla y de Notre-Dame- se esconden en las ramas de los arbustos y entre las matas de flores. El aire es dulce, de verano primaveral, cándido, amable. Los veranos parisinos sólo rozan las pieles de mil colores de sus gentes, jamás las enrojecen, nunca las dañan.&lt;br /&gt;Luz muy tenue, una copa de vino tinto y junto al escritor &lt;em&gt;Une jeunesse soviétique&lt;/em&gt;, dibujos y textos de Nikolaï Maslov. Aquella tarde, a mi creador lo vi caminado desde la plaza Vendôme, por la calle de Saint-Honoré, hacia el este, rumbo a la Bastilla. No visitaba la ciudad desde hacía seis meses, yo lo echaba un poco de menos a decir verdad. Por una de esas casualidades inexplicables pasó delante de una librería, entró y se puso a mirar los estantes; levantó la mirada y se encontró con la publicación de Maslov. El título del libro y el apellido del autor se conectaron inmediatamente con mi infancia siberiana. Perdón, es que no me he presentado, me llamo Irina Maslova, nací en Irkutsk y vivo en París.&lt;br /&gt;-20 Euros, Monsieur –escuché que le dijo el librero.&lt;br /&gt;El escritor (el mío particular) se fue feliz, con su hallazgo bajo el brazo. Por la noche decidió hacer una ronda nocturna por la ciudad, andando por supuesto, como deben hacerse. A veces suele sentirse como el personaje del iluminador de calles, aquel que encendía las bujías de aceite, el que seguramente conocía historias en las sombras, el que oía discretamente cuando se acercaban los carruajes a las casas señoriales y descendían las damas que regresaban de la Opera, el que veía a un amante abandonar un lecho antes de que cantaran los gallos, o el que se cruzaba con el ladrón noctámbulo durante el siglo de Balzac.&lt;br /&gt;Hoy también, como cada noche, las luces sobre el río manchaban las aguas de verdes, rojos y azules y en un recodo, en la quietud de la isla San Luis, encendido en oro observé al erguido palacete Rochschild. El cielo no se decidía ni por las nubes ni por las estrellas, a veces lo veo tan parecido a mi cielo siberiano, aunque a aquel lo recuerdo mucho más amplio y hasta más limpio.&lt;br /&gt;Me di cuenta que él cerraba los ojos y corrí hasta su vera. Cuando los reabrió, su mirada verdimarrón se topó con la mía, de color castaño, penetrante, desafiante, que lo observaba con detenimiento. En un rapto de altivez, sentí que yo era como él me había descrito alguna vez: una mujer muy bella e inteligente. Siempre me hizo mucha gracia el lunar que colocó a su antojo en mi cuello, bajo el lóbulo de la oreja izquierda. Una impronta minúscula, que en cualquier persona o personaje pasa desapercibida, él, mi inventor, la resaltó tanto que mi pobre André Cerisy, mi marido, se excitaba pasándome la lengua por allí.&lt;br /&gt;Se me quedó mirando. Mi mano, pequeña y caliente, apretó con fuerza la suya y le sonreí. De repente, sin dejarlo reaccionar, le di un tirón y lo llevé andando a lo largo de la calle de Saint-Louis-en-l’Île, hasta el puente que intercomunica a ambas islas. Allí nos detuvimos, su respiración se había acelerado, me di cuenta que estaba falto de gimnasia. Lo dejé serenarse y luego le señalé por encima de la cúpula de la catedral de Notre-Dame.&lt;br /&gt;-¿Ves? Allí arriba se entrelazaban las extremidades de las columnas incendiarias durante el mayo del 68, aquí me pusiste de pie en la novela, regresando de la casa de André, dirigiéndome a la esquina de Danton y Saint-Germain-des-Prés. ¿Lo recuerdas? ¿Quieres acompañarme?&lt;br /&gt;¡Me dijo que sí y añadió mi nombre!&lt;br /&gt;La felicidad me embargó, me había reconocido. Aunque si lo pienso bien no podía ser de otra manera, habíamos pasado noches y días enteros en mutua compañía, ambos nos habíamos excitado (yo al menos), nos habíamos peleado, nos habíamos ignorado, también habíamos hablado mansamente.&lt;br /&gt;Éramos los únicos seres por las callejuelas de las islas, o al menos ni el escritor ni su personaje vimos a nadie, no más vagabundos que los dos… ¡es verdad! también nos cruzamos con un &lt;em&gt;clochard&lt;/em&gt; a orillas del Quai de Montebello, las luces raudas de un coche lo delataron en un banco de madera, refunfuñó, se dio media vuelta y se acomodó de espalda al boulevard.&lt;br /&gt;En la esquina de Danton y Saint-Jacques, en la margen izquierda del Sena, percibí que intentaba medir la tensión. Le fui a hacer un comentario y me puso un dedo sobre los labios, entreabrí la boca para que, por casualidad forzada, se deslizase dentro de mi cavidad. Lo retiró y la cólera me inyectó el rostro y noté cómo se fruncía mi entrecejo. Él sólo quería escuchar, trataba de reconocer los ecos perdidos de aquellos gritos y cánticos estudiantiles de 1968. Deslizó los ojos a lo largo de la perspectiva Saint-Jacques, elevándolos hacia la Sorbonne, a la mítica montaña Sainte-Geneviève. Voló hacia ella a través de la imaginación y me dijo:&lt;br /&gt;-¿Los podés ver Irina? –así habla él en realidad-, ¿observás las columnas de estudiantes?&lt;br /&gt;-Con esas banderas parecen hormigas coloradas –le dije por lo bajo.&lt;br /&gt;Nos metimos por los callejones estrechos, más allá de Saint-Michel y de la plaza de Saint-André-des-Arts, cerca de la calle de Hautefeuille, donde yo alquilé mi primer piso, recién llegada de la Unión Soviética. Las paredes parecían estrecharse sobre nuestros cuerpos y lo sentí muy cerca, demasiado cerca, tanto que me quemaba. Su suavísimo jadeo al caminar se incrustaba en mi oreja, y me recorría todo el cuerpo. En mi mente, porque no me atreví a preguntárselo, no pude contener una pregunta: ¿alguna vez se había enamorado de mí? ¿En alguno de aquellos meses de escritura me pensó, se metió tanto en mi cuerpo como para excitarse? Nunca lo sabré.&lt;br /&gt;El imaginario café &lt;em&gt;Apollinaire&lt;/em&gt;, donde conocí a André, estaba donde debía estar, como siempre desde hacía muchas décadas, y hasta la misma mujer de gafas violetas con el gato repelente, andando entre las copas con antiquísimas aureolas &lt;em&gt;beaujolais&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;El reflector de la torre Eiffel se retrataba en la cara de las nubes, aparecía y se escondía para volver a reaparecer tras las cúpulas y techos de París. Un acordeón llora llegando al puente de las Artes. El gorjeo acatarrado de Edit Piaff &lt;em&gt;sur le ciel de Paris&lt;/em&gt;, los instrumentos bantúes de los nuevos franceses venidos del antiguo Imperio, que se congregan y dan vida en los montajes veraniegos del alcalde socialista de la villa. Amores bajo los arcos de los puentes. Sexo adulto y variado en la ciudad feliz.&lt;br /&gt;Cuando íbamos llegando a la calle de Sevigné, cogidos de la mano como novios, muté de joven a mayor, de muchacha idealista y pretenciosa a mujer seca y dolorida, no por la edad, por la vida, por la mía. Por mis traiciones y desventuras, por mis silencios innecesarios cuando debí haberme expresado, por los errores cometidos y la imposibilidad de una vuelta atrás.&lt;br /&gt;Extraje de mi bolso un frasco de &lt;em&gt;Chanel&lt;/em&gt;, vaporeé en abundancia al aire y ambos caminamos entre su lluvia.&lt;br /&gt;Sonaron las campanas de la iglesia de San Pablo y San Luis y nos internamos hacia el barrio de Le Marais. Como un caballero me acompañó hasta la puerta de mi casa, en el número 20 de la calle de Sevigné. Me percaté que miró con cierto horror que las plantas y flores de mi balcón estaban muertas, las únicas en toda la ciudad durante los meses de verano. Una vez arriba, sin encender las luces, lo observé a través del cristal. Sus ojos estaban abrillantados, empapados. Empezó a desandar el camino y regresó al elegante depósito de &lt;em&gt;La Samaritaine&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Bebe otro sorbo de vino tinto y la Callas no se detiene, ahora es Lucia di Lammermoor.&lt;br /&gt;A mí me hubiese gustado despedirlo haciendo el amor, pero no fue posible, no se dio. Las cosas no ocurren habitualmente como uno las imagina o las desea. París aquí está, eso sí, siempre estará en mí y en él sé que también.&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Palais Roschild, île Saint-Louis, Paris&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-114229777515935051?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/114229777515935051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=114229777515935051' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/114229777515935051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/114229777515935051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2006/03/20-rue-de-sevign.html' title='20, rue de Sevigné'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19624164.post-113395583136228471</id><published>2005-12-07T12:12:00.000+01:00</published><updated>2006-03-29T17:20:46.823+02:00</updated><title type='text'>Madame China</title><content type='html'>&lt;a href="http://mattbrennan.ca/img/mao.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://mattbrennan.ca/img/mao.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://mattbrennan.ca/img/mao.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Atardecer lluvioso en Shanghai. En la esquina de Nanjing lu y Shanxi lu, a escasos metros del hotel Ritz, me cruzo con una elegantísima mujer oriental que sale de un centro comercial. Viste perfecto &lt;em&gt;tailleur&lt;/em&gt; claro, bolso y zapatos conjuntados, paraguas y una bolsa pendiendo de una mano con la inscripción de la prestigiosa marca francesa &lt;em&gt;Christian Dior&lt;/em&gt;. Sonrío. Me acuerdo de Kyo Gisors, el de André Malraux. Burgueses kuomintang, pienso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Mañana radiante en el malecón del Huang Pu, en la zona de las antiguas concesiones internacionales del XIX. Observo encantado la majestuosidad del Pudong, con sus torres ofrendadas a las finanzas, semejando la fría y acristalada belleza neoyorkina. A mi espalda se erige el Peace Hotel, el viejo Cathay de la mafia y las juergas de principios del siglo XX, que aún conserva los aires aristocráticos de deliciosa decadencia, cuyas lámparas mortecinas dibujan sombras sobre las mesas, crean rincones de confidencialidad y secretismo, dándole al banal cuchicheo de los turistas una categoría de conversación trascendental. Azulejos verdes como si fuesen paredes de jade, y pequeñas boutiques parecidas a las de estaciones de ferrocarril de lujo sin remozar. Son tiempos del &lt;em&gt;charleston&lt;/em&gt;, de los zapatos con hebillas, de mujeres y hombres con sombreros, de sonidos de &lt;em&gt;jazz&lt;/em&gt; entre humos de tabacos y opio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Entre el Cathay, me gusta más llamarlo así, y el río serpentea la avenida Zhongshan, y frente al hotel, bajo el ardiente sol de agosto, se levanta la estatua de Mao Tse-tung, de un Mao alrededor de su séptima década, aquella de la Revolución Cultural. Su imagen borra de un plumazo cualquier idea de los años 30, pero para ello hay que salir fuera del hotel, o mirar a través de algunas de sus ventanas y ver pasar constantemente la pujanza china del siglo XXI en forma de barcos cargueros. Productos y más productos. Comunismo pekinés y capitalismo shanghainés. Uno controla al otro desde las catacumbas políticas, aunque la perla en la desembocadura del río Huangpu no deja de jugar su juego.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Me pregunto: ¿ganó Mao o los años de padecimiento fueron tan sólo un &lt;em&gt;intermezzo&lt;/em&gt; entre la caída feudo-imperial y el comienzo de un apogeo económico-mercantil-capitalista con dirección política comandada desde la hermética 'ciudad prohibida'?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;“El viejo Gisors contemplaba su pipa. Delante de él, la lámpara encendida, la cajita del opio abierta, y las agujas limpias. Fuera, la noche; en la habitación, la luz de la lamparilla y un gran rectángulo claro, y abierta la puerta de la habitación contigua, adonde se había trasladado el cuerpo de Kyo”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Soplan vientos fuertes desde el sur. Shanghai, Guangzhou (la mítica Cantón), la flamante Shenzhen (adolescente, vigorosa y avocada a los dones bursátiles), y Hong Kong nuevamente adentro, aunque cerca de la puerta. El norte más prudente, conduce los cambios y adelantos con sumo interés, pero no se despoja de la sombra grave de la &lt;em&gt;nomenklatura&lt;/em&gt;, del Poder supremo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El choque que se aproxima, el desafío para la China que emerge interminable, como el lomo de una ballena, será entre su Economía y su Política, entre Shanghai y Pekín de alguna manera. ¿Qué hacer para que la primera no se aferre a la mano del capitalismo salvaje y sin resguardos? ¿Cómo evitar que quede un campo de batalla plagado de muertos y agonizantes víctimas de las balas de la miseria? En la política doméstica quizá ya haya ocurrido la última señal de que no se trata de un juego de discusión pública en el ágora: Tian an men, 1989.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Cómo lograr la empatía, o la conjunción de ambos gladiadores y hacer de una nación de 1.200 millones de seres que sea justa en la distribución de sus ganancias, en la utilización de sus recursos y pueda convertirse en un modelo satisfactorio con el devenir de las décadas cuando, probablemente, nuestros descendientes gocen o sufran la &lt;em&gt;pax sina&lt;/em&gt;. Me pregunto y vuelvo a hacerlo miles de veces cuando camino por sus calles, observo sus hoteles de super lujo, sus carreteras atestadas de tráfico, las tiendas llenas de compradores y el consumo desmedido como terapia de nuevos ricos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;¿Cómo hacer para que la esencia de este pueblo aproveche los valores de Occidente sin perderse en una marea que salpica y lo confunde todo? Pienso en aquel &lt;em&gt;hutong&lt;/em&gt; pekinés que me llenó de goces y me aventó miedos de ignorante, esa barriada típica que rodeé durante unos días hasta que decidí atravesarla, internarme en su inmensidad armoniosa, que discurre entre la avenida Qianmen, arteria recta al sur de la plaza de Tian an men, y el Templo del Cielo, en el parque de Tientan. Anduve sereno, con la tranquilidad que regala una atmósfera distendida, mirando a los rostros calmos de hombres y mujeres, agachados en los portales comiendo el arroz en sus cuencos. Ojos intensos, pequeños y rasgados, pieles cobrizas, manos seguramente ásperas. Son inconcientes de la gracia y la autenticidad que los rodea, de ese distintivo que es valor y fortaleza ante una modernización agresiva que se fagocita los tenues rastros de historia y que, sin dudas, crea una nueva y diferente. Confieso que a quienes nos gusta perdernos por el &lt;em&gt;hutong&lt;/em&gt; o la &lt;em&gt;casbah&lt;/em&gt; nos irrita un poco las juderías plagadas de sonoros turistas con vestuario multicolor y vozarrón de intrépido conquistador barato.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Escribió la gran Marguerite Yourcenar, refiriéndose a la ciudad de su Adriano: “La menor restauración imprudente infligida a las piedras, la menor carretera de asfalto que invade un campo donde creció la hierba durante siglos, determina para siempre lo irreparable. La belleza se aleja; la autenticidad también”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19624164-113395583136228471?l=scoprire.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://scoprire.blogspot.com/feeds/113395583136228471/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19624164&amp;postID=113395583136228471' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/113395583136228471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19624164/posts/default/113395583136228471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://scoprire.blogspot.com/2005/12/madame-china.html' title='Madame China'/><author><name>DANIEL DIMECO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16077495903417969312</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
